Soy la fobia. Llego a interrumpir la
rutina, el ciclo natural de la vida, cuando crees
estar en control, tranquila, llego a desestabilizarte, a remover el suelo por
el que pisas, soy yo, la fobia y hoy vengo a contarte un poco de mi.
Vivo escondida
en lo más profundo de tu ser, pero sólo necesito un pequeño estímulo para salir
a flote, tratas de disimularme pero seamos honestas, tú
y yo sabemos que no puedes, así que has tenido que aprender a convivir conmigo,
quién diría que las cosas que parecen tan rutinarias como conversar con
personas, sobre todo las que no comparten tus mismos criterios y te juzgan, te
harían transpirar, sentir escalofríos y hasta náuseas, quién podría comprender
mejor que tú, que sólo un patrón de agujeros te haga arrugar la cara, tensar
los hombros y desviar la mirada porque se te hace insoportable.
Todos hablan de
la alegría, el temor, la rabia, la sorpresa, todas tienen un lugar en las
historias de la gente, en el cine, la radio y la televisión tal cual estrellas
de cine, pero yo, la fobia, quedo relegada a la silla del psiquiatra, uno de los pocos que se atreve a hablar de mí abiertamente, ¿Será que
los demás me tienen Fobia? Que no pase desapercibida la ironía.