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Antología de un amor desusado

 


¿Cuáles fueron esas partes abandonadas que correspondían a mi femineidad?


No lo recordaba, pero fueron esas partes identificadas con la naturaleza creadora de vida. Parir. Dar prolongación a la especie.


Era muy joven e inexperta. La decepción amorosa se mezcló con esas partes infantiles que le juran lealtad a los padres como fuente de amor y vida (porque un niño ve así a sus padres solo que no lo sabe).

El viaje hacia la sanación


Hace unos años atrás inicié un recorrido que tenía un principio, pero no tenía certeza del final. No sabía cuánto tiempo me llevaría, ni hacia dónde iría, solo decidí empezar el camino con la idea de sentirme diferente, de crecer, de encontrarme en algún punto del destino final.


Al iniciar esta trayectoria, en lo que pensaba era en descubrirme, andaba buscando respuestas a preguntas que daban vuelta en mi cabeza día y noche, incluso llegué a la línea de salida pretendiendo reclamar lo que según yo tenía en falta, lo que no me habían dado, aquello que me hacía una mujer incompleta.

En ese momento mi mundo era como una pintura abstracta, llena de colores, formas, objetivos, puntos de vista en donde muchos tenían sus opiniones y perspectivas, pero al estar inmersa dentro de esa pintura no había forma de encontrar orden, de encontrar salida, de poder verme reflejada en el espejo. Me sentía llena de todo y al mismo tiempo de nada, me sentía agotada, paralizada y obviamente con los ojos cerrados para no ver lo que estaba a mi alrededor.

El día que dejé de ver debajo de la cama



Crecimos escuchando historias, esos cuentos donde la protagonista es una princesa indefensa esperando ser rescatada por un apuesto y gallardo príncipe o hermosas y perfectas princesas que tenían que besar un asqueroso sapo o soportar el mal humor de una bestia peluda para lograr, con el beso de “amor verdadero”, transformarlo en un hombre decente con quien por fin podían ser felices.


Sí, esas fueron las historias de nuestra infancia. No es de extrañar que muchas no lo lográramos y termináramos teniendo relaciones desastrosas porque en la vida real, los cuentos se dan a la inversa: los galantes caballeros se transforman en bestias que incluso te amenazan de muerte.


Aunque tengo que ser justa: no se trata solo de las historias que hemos escuchado porque, aunque creo que pueden influir, la verdad es que cada una decide cómo escribir la suya. En eso creo, soy firme partidaria de asumir la responsabilidad.  Y nota que hablo de asumir responsabilidades, que es muy diferente a achacar culpas. Pero eso, y otras cosas más lo descubrí el día que dejé de ver debajo de la cama.

Transformando el legado de mis sombras

 


Al ir mirando mi historia, todo ese pasado que llevo conmigo, y más que mi pasado, ese legado emocional que siempre me ha acompañado y que he hecho mío durante muchos años…Empiezo a traer esas historias, a recordar desde donde podía venir eso a lo que llamamos Sombras, esas sombras que nunca vi en mi o que creí que no las tenía, sombras que eran invisibles y de las cuales me venían acompañando siempre…

Un día esas sombras se hicieron visibles, y fue cuando sentía que mi vida era casi perfecta, por el solo hecho de que creía que estaba manejando todo a la perfección en el día a día, sintiendo que no necesitaba ayuda de nadie. (Y hoy me doy cuenta que estaba en una gran soledad).

Un día de vuelta a buscar a mis hijos al colegio, discutí en el camino con un automovilista, a la semana discutí con la profesora de mi hija por su rendimiento, luego un silencio profundo con mi marido al punto de casi no tener nada de comunicación en nuestra relación de pareja.

En las aguas del puerperio

 



¿Por qué las aguas del puerperio? Porque así lo sentí yo, un oleaje profundo que por poco me ahoga pero del que logré salir para ahora comprender mejor el proceso y del que sigo estudiando y reflexionando cada vez que tengo la oportunidad.

 

Cansada, maltratada, temerosa y adolorida, así comenzó mi maternidad, no me quedó ni la foto de novela con la sonrisa y lágrimas cayendo por mi rostro, mientras sostenía en mis brazos por un segundo a mi recién nacida, se ve claramente que no estaba feliz y no precisamente por poder ver a mi hija, sino por todo lo que sucedió para que llegara a este mundo.


Triste, nostálgica, temerosa nuevamente y con más dolor comenzó mi lactancia, primero mal agarre y después síndrome de Raynaud ¿será que todas las plagas de la maternidad me cayeron a mi? Me preguntaba siempre.


Las expectativas se derrumbaron estrepitosamente con una bebé que odiaba la cuna, el coche y cualquier persona que no fuera yo ¿alguien se la puede llevar un día? Pensé muchas veces y después lloré unas tantas más por tener esos pensamientos de “mala madre”.

La pasión como emoción rectora de mi vida

 


“Es que se te ve la energía con la que haces las cosas”, “Es que te entusiasmas tanto que te desborda la emoción”.

De muchas cosas que he escuchado, estas dos frases para mi definen la PASIÓN: ENERGÍA Y ENTUSIASMO por lo que haces, por alguien o por algún ideal.

Energía que te hace fluir a pasos agigantados y entusiasmo es porque “lleva un Dios dentro” (en+theos en griego).

Así que dar pasos con ese Dios interior que llevamos dentro es lo que para mí defino como pasión.

Cuando me tocó escoger una de las emociones para escribir no dudé en escogerla porque me ha acompañado durante toda mi vida.

La aceptación, el regalo de aprender y agradecer

 

Me ven de lejos, no soy de las reconocen a la primera, soy más bien a la que evaden con más frecuencia, ¿por qué? porque no se atreven a conocerme, y si lo hicieran, la vida fluiría a través de cada ser.

Por alguna razón creen que la vida es una lucha, que hay que batallar con ella, que es difícil, que para conseguir algo el camino es cuesta arriba, que hace falta sacrificio, que tarde o temprano tendrás tu recompensa, y cuando no llega en el tiempo que esperas, lo primero que salta a tu cabeza es que no lo mereces, que no has hecho suficiente… ah! si supieras que en mí está la respuesta, yo soy el atajo por donde la vida fluye, yo soy la aceptación.

Vengo de la dicha de la pausa, subestimada en este mundo donde lo inmediato es más valorado, vengo de la hoguera lenta donde vacías agua y azúcar para hacer miel, esa pausa, es la que te permite observar los eventos y situaciones de tu vida, si no hay pausa, no me vas a encontrar, si corres en busca de una solución inmediata a lo que te agobia, no voy a estar ahí.

El homúnculo de la ansiedad



Maura salió tan puntual como siempre a las 8 de la mañana en punto, como era su rutina, tomó su bolso, su monedero, sus llaves y su celular, dijo adiós a su gato y cerró la puerta detrás de sí. Caminando por el pasillo que la llevaba al garaje tropezó con una pequeña caja, se giró para recoger aquello que casi la hace caerse y vio que la caja estaba cerrada con una cuerda de yute y que tenía una tarjeta colgando que rezaba: “El Homúnculo de la Ansiedad – Para Maura”.


Una vez estuvo dentro de su auto, usó la llave de su casa como sierra para cortar la cuerda de yute que mantenía cerrado aquel cubo de cartón; cuando logró abrir, lo primero que encontró fue una hoja de cartulina blanca que tenía una especie de instrucciones o advertencias.

“Querida Maura, está usted en una edad estresante, ha sido muy disciplinada, centrada y correcta durante su vida; pero tememos que ha desarrollado ciertas actitudes que han llegado a la parte inconsciente de su cerebro, han sido tan recurrentes que su cerebro nos envió un encargo: Desarrollar Ansiedad.

La responsabilidad de vivir en valoración


He crecido en las pistas deportivas entrenando y midiendo mis propios ritmos y marcas hasta llegar al podio y dejar colgar una medalla en mi cuello, a eso se le llama valoración.

El deporte me hace sentir viva, es un vehículo para alcanzar el triunfo sin inseguridades, poniéndome a prueba, valorándome y admirando lo logrado.

Hoy quiero explicar el valor de las cosas, pero ¿que son las cosas? ¿Y que son los valores?

Esto me remonta al tiempo de los trueques, mucho antes de que existieran las monedas, cada quien le confería un valor a su artículo evaluando hasta qué punto podría cambiarlo por otro.

Los valores no son estáticos, tienen que ver con nuestros principios, es reconocer, estimar o apreciar el valor o mérito de alguien o algo.

La fobia, acompañante silenciosa

 


Soy la fobia. Llego a interrumpir la rutina, el ciclo natural de la vida, cuando crees estar en control, tranquila, llego a desestabilizarte, a remover el suelo por el que pisas, soy yo, la fobia y hoy vengo a contarte un poco de mi.

 

Vivo escondida en lo más profundo de tu ser, pero sólo necesito un pequeño estímulo para salir a flote, tratas de disimularme pero seamos honestas, tú y yo sabemos que no puedes, así que has tenido que aprender a convivir conmigo, quién diría que las cosas que parecen tan rutinarias como conversar con personas, sobre todo las que no comparten tus mismos criterios y te juzgan, te harían transpirar, sentir escalofríos y hasta náuseas, quién podría comprender mejor que tú, que sólo un patrón de agujeros te haga arrugar la cara, tensar los hombros y desviar la mirada porque se te hace insoportable.

 

Todos hablan de la alegría, el temor, la rabia, la sorpresa, todas tienen un lugar en las historias de la gente, en el cine, la radio y la televisión tal cual estrellas de cine, pero yo, la fobia, quedo relegada a la silla del psiquiatra, uno de los pocos que se atreve a hablar de mí abiertamente, ¿Será que los demás me tienen Fobia? Que no pase desapercibida la ironía.

Invoca el poder de la valentía

 


Durante muchos años de mi vida me pregunté ¿qué era ser valiente?

No sé realmente cómo se depositó en mi interior esta idea, pero desde pequeña sospeché siempre que ser valiente implicaba realizar grandes proezas...

No a modo de ser la heroína de ninguna súper historia, pero sí requería hacer actos prosaicos, enormes y transformadores.

Siento que de niños todos soñamos en grande, queremos cambiar el mundo de alguna manera... Y para hacerlo, sabemos instintivamente que necesitaremos a la valentía como uno de los ingredientes mágicos de la fórmula.

(¿Era esa la sustancia 'X' que el Profesor Utonio utilizó para crear a las chicas súperpoderosas?)

Paréntesis caricaturesco aparte, la vida fue pasando, y el mundo que alguna vez era infinito, se fue empequeñeciendo en las labores cotidianas.

Mi amiga la culpa


Hace algún tiempo tuve una amiga, se llamaba culpa, ella era la viva imagen de esta emoción, olía a culpa e irradiaba culpa por doquier. Cuando la conocí, era una mujer radiante, hermosa, un alma encantadora, con un cuerpo que cualquier hombre quería presumir, como territorio conquistado.

Tenía 16 cuando, cansada del desamor de su familia disfuncional, se dejó convencer por esa estafa llamada matrimonio, deslumbrada por la experiencia y los encantos de alguien que le doblaba los años, y que la sacó del mercado de las oportunidades, convirtiendo su primavera en un uniforme de empleada doméstica.

El idilio de amor duró un suspiro y la vida de casados era una condena de casa por cárcel, pero con hijos. Se le venció muy rápido el tiempo para soñar y entonces empezó a usar sueños prestados.

Su belleza y simpatía no se fueron después de dos niños, al contrario, se acentuaron más y la convirtieron en un imán de hombres jóvenes que quisieron demostrarle que existía la libertad, el amor sin reglas y las discotecas.

Mi nombre es libertad

 


Mi nombre es Libertad

Soy anhelada por muchos y alcanzada por pocos.

Estoy en el corazón de toda la humanidad, pero no todos lo saben. No son capaces de verme. Se la pasan buscándome en fiestas en la playa, deportes extremos, orgasmos de fuego y viajes de ilusión, pero sus brújulas están rotas, no se dan cuenta que el único camino para llegar a mi hogar es la introspección.

Estoy segura que tú también me has buscado afuera. Quizás me buscaste en sueños o en realidades inventadas. En trabajos esporádicos que te dejaban “tiempo libre”, en el llanto amargo después de una conversación, en caminatas desesperadas o en el pastel que dejaste en el refrigerador.

Tomaste rutas vacías. Allí no me encontrarás.

Algunos despilfarran un montón de dinero para verme y reconocerme en todo esplendor. Muchos han optado por grandes batallas y han dejado su vida por mí. Han luchado inalcanzablemente por rescatar a su pueblo de las opresiones y disfrutar de mi presencia… puede que haya servido en su momento, pero esas vías han quedado obsoletas.

Mi amigo el pánico


Ahí estás otra vez hoy mi querido Pánico, hoy siento tu sensación, me viniste a acompañar esta mañana.

La razón de tus visitas las desconozco, pero vienes a acosarme nuevamente. Llegas de repente, sin razón, sin invitación, sin avisar. Solo apareces de la nada y me haces sufrir.

Vivo con tu sombra desde hace algunos años. Llegaste de un día para otro, sin causa aparente. Sospecho que la ida de mi papá tuvo una gran influencia en tu llegada. Fue una época en la que perdí no sólo a Papá, sino también a Verónica, mi amiga de muchos años, y lo más triste en ese caso, es que fue sin preparación alguna para esta separación. 

Fueron dos pérdidas seguidas que me dejaron con mucho dolor, con muchas preguntas, con muchas inquietudes. No quería entender las razones para decir adiós a dos personas tan queridas para mi. Y en una de ellas, ni siquiera pude despedirme. Aún siento ese dolor en mi corazón.

El optimismo me ha enseñado a vivir

 


¿Qué es la emoción del Optimismo para mí? ¿Por qué soy Optimista? ¿Cómo vivo yo el Optimismo? ¿Por qué considero que el Optimismo es la mejor actitud y emoción para vivir una vida plena y feliz?

Cuando me preguntan cómo me defino, suelo decir que soy una persona Optimista, positiva, alegre y con muchas ganas de vivir y aprender cosas nuevas, de conocer a personas que me aporten, que me sumen, que ayuden a crecer personal y profesionalmente.

Personas a las que admiro y que despiertan mi curiosidad, y creatividad como lo hace Eliana. ¡Gracias Eliana por ser una fuente constante de inspiración para mí y para muchas personas que estamos siguiendo todo lo que haces!

También digo que me encanta tener una visión de la vida Optimista, que esa es la mejor manera de ver, sentir y vivir la vida para mí.
¡Qué el Optimismo me ha enseñado a vivir plena y feliz!

El alma del placer


Tuve la dicha de encontrarme con el mundo de las emociones y ha sido el regalo de la vida, y lo mejor de todo es entender que no hay emociones buenas ni malas, son solo emociones, a las que abrazo porque son parte de lo que soy.

Al ingresar al paraíso de las emociones descubrí que por muchos años viví bajo la sombra de “abandono propio”, vivía en función de quedar bien con quienes me rodean y hacer lo que yo pensaba que era correcto y necesario para los demás. 

Esto trajo mucho dolor, ya que no siempre actuaba de manera adecuada y en ocasiones, en lugar de ayudar o quedar bien terminaba minimizándome y abandonándome.

Trabajo, mucho trabajo y hoy en día sigo trabajando y la razón de esto, aunque ya no significa un esfuerzo, es porque entendí que soy el mejor proyecto de vida que tengo, soy en quien debo poner mi atención y mi energía. Soy mi proyecto eterno a quien puedo dedicar cada emoción sentida.

El asombro me tomó de sorpresa

 


Cuando Eliana me propuso escribir para este proyecto en su blog me emocionó mucho la idea de poder compartir un pedacito de mis emociones a través de este escrito.

Fueron muchos los días, semanas y meses que dediqué a pensar en qué podría relatar entre líneas, finalmente lo tenía, empecé a escribir, estaba inspirada sobre la emoción que yo misma había elegido, unos días antes de la entrega del relato sentí un impulso de leer el primer correo de invitación que nos había enviado y cual fue mi asombro al darme cuenta que la emoción que yo había elegido era el “asombro” y no la “curiosidad” que era la emoción sobre la cual había estado reflexionando los meses anteriores.

En ese instante entré en pánico, se me aceleró el pulso, empecé a sudar frío y la mente empezó a trabajar a toda máquina. No lo podía creer, cómo había podido confundir estas dos emociones, “son tan distintas” pensé. Estaba bloqueada, mis niveles de sobre exigencia se elevaban y me sentía hasta un tanto apenada conmigo, con Eliana y con las personas que leerían mi relato.

Había pasado mucho tiempo reflexionando sobre mi relación con la curiosidad y aquí estaba yo viviendo las consecuencias del asombro hacia mi confusión inicial.

Mujeres que emocionan


¿Sabías que cada año este blog le abre las puertas a nuevas invitadas para que plasmen sus letras?


Desde 2017 decenas de mujeres escriben en mi blog a través de diversos proyectos de escritoras invitadas y cada año estos proyectos llevan un nombre diferente y se desarrollan a través de formatos distintos.⁣

👉Mujeres que se aman en el 2017 (entrevistas)
👉Mujeres que aprendieron a querer en el 2018 (relatos de una mujer reflejada en otras mujeres)
👉Mujeres que viajan en el 2019 (cartas a aquellas ciudades que marcaron sus vidas)
👉Mujeres que aprendieron de la tristeza en el 2020 (historias reales de mujeres reales que se dieron el permiso de estar tristes)

La única diferencia de este año con los años anteriores es que esta vez ya el grupo está conformado.

Querida tristeza, te lo debo todo


Érase una vez una mujer que se creía culpable por sentirse triste.


Una mujer a la que le convencieron de que la tristeza podía ser un signo de debilidad. Una mujer que se llevó una gran sorpresa cuando descubrió por sí misma que era todo lo contrario.


En este post voy a contarte, querida amiga, lo mucho que cambió mi vida cuando me di permiso para escucharme y abrazar la tristeza. Esa emoción que tan a menudo nos han invitado a asociar como algo negativo cuando, en mi opinión, nos brinda una oportunidad increíble para conectar con nosotras mismas


¿Te quedas un ratito con nosotras?

La tristeza en la maternidad


Tener un hijo, es sin duda uno de los momentos más felices para las mujeres que tomamos esta decisión ¿verdad?. En lo personal no puedo olvidar el primer contacto que tuve con mi bebé, conocerla, olerla, hablarle, besarla; momentos inolvidables, que si eres madre sé que me entiendes y tal vez hasta te hice recordarlos.

Pero, ¿qué pasa en la vida de algunas mujeres después del parto? ¿En verdad todo es alegría?. A continuación te contaré mi historia con el posparto, quizá te identifiques un poco con ella.

Cuando nació mi bebé, yo estaba realmente contenta, ya que después de haber tenido un parto complicado y muchas horas de espera, pude tener a mi bebé en brazos y  ella estaba por fin conmigo sana y hermosa; sin embargo, algo sucedió después del primer día, porque no sentía esa alegría que muchas mujeres que acaban de ser madres dicen sentir; por el contrario, me sentía triste ¿pero cómo es posible que sientas tristeza en un momento que tendría que ser de gozo y alegría? Pues sí, así me sentía.