La fobia, acompañante silenciosa

 


Soy la fobia. Llego a interrumpir la rutina, el ciclo natural de la vida, cuando crees estar en control, tranquila, llego a desestabilizarte, a remover el suelo por el que pisas, soy yo, la fobia y hoy vengo a contarte un poco de mi.

 

Vivo escondida en lo más profundo de tu ser, pero sólo necesito un pequeño estímulo para salir a flote, tratas de disimularme pero seamos honestas, tú y yo sabemos que no puedes, así que has tenido que aprender a convivir conmigo, quién diría que las cosas que parecen tan rutinarias como conversar con personas, sobre todo las que no comparten tus mismos criterios y te juzgan, te harían transpirar, sentir escalofríos y hasta náuseas, quién podría comprender mejor que tú, que sólo un patrón de agujeros te haga arrugar la cara, tensar los hombros y desviar la mirada porque se te hace insoportable.

 

Todos hablan de la alegría, el temor, la rabia, la sorpresa, todas tienen un lugar en las historias de la gente, en el cine, la radio y la televisión tal cual estrellas de cine, pero yo, la fobia, quedo relegada a la silla del psiquiatra, uno de los pocos que se atreve a hablar de mí abiertamente, ¿Será que los demás me tienen Fobia? Que no pase desapercibida la ironía.

Invoca el poder de la valentía

 


Durante muchos años de mi vida me pregunté ¿qué era ser valiente?

No sé realmente cómo se depositó en mi interior esta idea, pero desde pequeña sospeché siempre que ser valiente implicaba realizar grandes proezas...

No a modo de ser la heroína de ninguna súper historia, pero sí requería hacer actos prosaicos, enormes y transformadores.

Siento que de niños todos soñamos en grande, queremos cambiar el mundo de alguna manera... Y para hacerlo, sabemos instintivamente que necesitaremos a la valentía como uno de los ingredientes mágicos de la fórmula.

(¿Era esa la sustancia 'X' que el Profesor Utonio utilizó para crear a las chicas súperpoderosas?)

Paréntesis caricaturesco aparte, la vida fue pasando, y el mundo que alguna vez era infinito, se fue empequeñeciendo en las labores cotidianas.

Sanando la relación con mi padre

 


El pasado mes de junio llevé a cabo junto con mi amiga Leslye Rivera el taller de escritura creativa "Sanando la relación con mi padre", una nueva ruta hacia el autoconocimiento que propusimos este año como parte de la serie de talleres de escritura creativa y terapéutica que estuvimos llevando a cabo para rescatar a nuestra niña interior.

 

Asomarnos por la ventana de nuestra infancia para comprender nuestras heridas y sombras, es imprescindible para construirnos desde un mejor lugar desde ahora y para siempre.

 

Este taller estuvo dirigido a aquellas mujeres que deseaban resignificar la historia que tuvieron con sus padres.

 

Resignificar es uno de los senderos de la sanación personal que te ayuda a alivianar la carga emocional dolorosa que tiene tu historia de vida.

 

La historia de tu infancia está impregnada de percepciones, distorsiones y omisiones que muchas veces no llegan a ti desde tu propia vivencia, sino de lo que te contaron sobre tus primeros años de vida y las personas que te rodearon en aquel entonces.