La mujer autosuficiente


Últimamente su casa se sentía como una guerra constante, una lucha de egos y recriminaciones en donde ganaba el más fuerte o, al menos, el que pretendía serlo. Se miraron distantes como de costumbre y cada uno se sentó al lado opuesto del salón. Ella tomó el café entre sus manos y dio un sorbo lento mientras su mente seguía clavada en aquella frase que había escrito en la mañana, pero que se negaba a recordar: “El amor es un campo de batalla en donde gana el más fuerte”. Pero ¿en verdad lo era? No quería ni pensarlo.

La mujer autosuficiente vivía así, con el saber propio de sentirse una mujer autónoma e independiente. Una mujer decidida y única. Con el empleo de sus sueños, su propio dinero y la fuerte convicción de no cometer los mismos errores de mamá: ser vulnerable y mostrarlo. ¡Qué grave error! Ni pensarlo...

Siempre que pensaba en esto se decía para sus adentros “yo no soy ella, yo soy yo y dependo de mis propias acciones y decisiones”. Siempre lo había hecho, desde que era adolescente hasta entonces.
 
Cada mañana antes de despedirse de Juan se repetía estas palabras como un mantra, aunque por dentro flotara el mismo vacío gris que la hacía sentir incompleta, y la ansiedad le recorriera el cuerpo y la distrajera a la hora de trabajar. ¡Basta!

El día que aprendí a hablar inglés


Hoy quiero escribir un post un tanto diferente, un post que pensé publicar hace mucho tiempo cuando me mudé a estas tierras donde el español pasa a un segundo plano y es indispensable el inglés, así que este es un articulo relacionado con la academia de inglés y todo mi recorrido hasta llegar a hablar y leer un idioma que no aprendí en corto tiempo.

Como licenciada en letras que soy y especialista en el idioma español debo confesar que me costó mucho desapegarme de mi idioma materno para adentrarme luego en una nueva estructura gramatical que lleva implícita el inglés y que difiere bastante del español.

Hice un curso por más de un año, asistí a clases conversacionales y hasta participé en clubs de lecturas, pero mi apego por el español no me dejaba abrirme del todo a esta nueva lengua.

Al parecer un segundo idioma se aprende al revés del materno, primero se lee, luego se escribe y posteriormente lo hablas, pero si nos vamos con esta idea puede que nos cueste aprenderlo del todo tal como me pasó a mí, por lo que esta ecuación no me parece tan exacta, ya que hay mucha gente que lo habla pero no lo lee ni lo escribe.

La mujer impulsiva


Aquella noche mientras más fuerte latía su corazón menos sonaba la debilitada  voz de la razón. Siguiendo sus impulsos la mujer impulsiva había terminado con una relación de 5 meses, estaba tan obnubilada que ni siquiera recordaba las razones que la habían llevado a tomar esa decisión. Para ella esquivar los embates que la golpeaban una y otra vez a lo largo de su vida se había convertido en un deporte extremo que no dejaba tiempo para arrepentimientos ni razonamientos.

Durante su adolescencia se le había enseñado a mantener controlados sus sentimientos y emociones, como domesticar y amainar sus impulsos, pero desde que vivía sola se había convertido en un huracán liberado, ya no le importaban las buenas costumbres ni a quien pudiese lastimar, era una criatura de pasiones.

Se había convencido a sí misma de que la mejor salida a cualquier dificultad era aquella que le permitía escapar por la ventana trasera sin dar explicaciones ni disculpas, ella ya no necesitaba de esos formalismos desgastados, después de todo la vida se había hecho para vivirla sin argumentaciones.

Este peligroso camino que transitaba la había llevado a negar las consecuencias de sus actos, su forma irreflexiva de actuar la envolvía cada vez más en la negatividad y el dolor.