La escritora y la autora, ¿antagonistas o aliadas?



El rol de la escritora es breve, no importa si llevas un par de años escribiendo ese libro que traes entre manos o ya casi va una década, en comparación con el rol de autora, que suele ser trascendental o más permanente en el tiempo, la vida útil de la escritora caduca cuando el libro ya está publicado.

Mientras que la escritora investiga, escribe, lee y se inspira desde la intimidad; la autora debe asistir al lanzamiento del libro, ofrecer entrevistas en diferentes medios sociales, participar en mesas redondas en donde esté involucrado su libro, o asistir a cenas, fiestas y eventos en donde pueda generar nuevos contactos.

Es decir, la paradoja entre ambos roles es que uno es más ermitaño y el otro es más sociable, pero los dos deben convivir bajo la misma piel para que no se conviertan en antagonistas, sino en estrechas aliadas.

El día que dejé de ver debajo de la cama



Crecimos escuchando historias, esos cuentos donde la protagonista es una princesa indefensa esperando ser rescatada por un apuesto y gallardo príncipe o hermosas y perfectas princesas que tenían que besar un asqueroso sapo o soportar el mal humor de una bestia peluda para lograr, con el beso de “amor verdadero”, transformarlo en un hombre decente con quien por fin podían ser felices.


Sí, esas fueron las historias de nuestra infancia. No es de extrañar que muchas no lo lográramos y termináramos teniendo relaciones desastrosas porque en la vida real, los cuentos se dan a la inversa: los galantes caballeros se transforman en bestias que incluso te amenazan de muerte.


Aunque tengo que ser justa: no se trata solo de las historias que hemos escuchado porque, aunque creo que pueden influir, la verdad es que cada una decide cómo escribir la suya. En eso creo, soy firme partidaria de asumir la responsabilidad.  Y nota que hablo de asumir responsabilidades, que es muy diferente a achacar culpas. Pero eso, y otras cosas más lo descubrí el día que dejé de ver debajo de la cama.

Transformando el legado de mis sombras

 


Al ir mirando mi historia, todo ese pasado que llevo conmigo, y más que mi pasado, ese legado emocional que siempre me ha acompañado y que he hecho mío durante muchos años…Empiezo a traer esas historias, a recordar desde donde podía venir eso a lo que llamamos Sombras, esas sombras que nunca vi en mi o que creí que no las tenía, sombras que eran invisibles y de las cuales me venían acompañando siempre…

Un día esas sombras se hicieron visibles, y fue cuando sentía que mi vida era casi perfecta, por el solo hecho de que creía que estaba manejando todo a la perfección en el día a día, sintiendo que no necesitaba ayuda de nadie. (Y hoy me doy cuenta que estaba en una gran soledad).

Un día de vuelta a buscar a mis hijos al colegio, discutí en el camino con un automovilista, a la semana discutí con la profesora de mi hija por su rendimiento, luego un silencio profundo con mi marido al punto de casi no tener nada de comunicación en nuestra relación de pareja.