Mi nombre es libertad

 


Mi nombre es Libertad

Soy anhelada por muchos y alcanzada por pocos.

Estoy en el corazón de toda la humanidad, pero no todos lo saben. No son capaces de verme. Se la pasan buscándome en fiestas en la playa, deportes extremos, orgasmos de fuego y viajes de ilusión, pero sus brújulas están rotas, no se dan cuenta que el único camino para llegar a mi hogar es la introspección.

Estoy segura que tú también me has buscado afuera. Quizás me buscaste en sueños o en realidades inventadas. En trabajos esporádicos que te dejaban “tiempo libre”, en el llanto amargo después de una conversación, en caminatas desesperadas o en el pastel que dejaste en el refrigerador.

Tomaste rutas vacías. Allí no me encontrarás.

Algunos despilfarran un montón de dinero para verme y reconocerme en todo esplendor. Muchos han optado por grandes batallas y han dejado su vida por mí. Han luchado inalcanzablemente por rescatar a su pueblo de las opresiones y disfrutar de mi presencia… puede que haya servido en su momento, pero esas vías han quedado obsoletas.

Sanando la relación con mi madre

 


El pasado mes de abril llevé a cabo junto con mi amiga Leslye Rivera uno de los talleres de escritura creativa que más me ha costado facilitar, por la intensidad del contenido y por lo doloroso y liberador que fue leer cada carta, este taller se titula Sanando la relación con mi madre.

El taller estuvo dirigido a aquellas mujeres que deseaban sanar el vínculo con mamá y así convertirse en la mejor versión de sí mismas en los distintos ámbitos de sus vidas (familiar, relación de pareja, maternidad, trabajo, vínculos de amistad, etc.).

Nuestra madre es el primer referente que tenemos en nuestra vida, la hayamos o no conocido, hayamos tenido una buena o mala relación con ella o nos haya demostrado o no el amor. Es parte esencial de nuestra configuración como seres humanos y la forma de relacionarnos con el mundo.

Estuvimos en su interior, sabemos perfectamente cómo late su corazón, y aunque creemos que no lo sabemos o que ya lo olvidamos, todo lo que ella sintió durante el embarazo lo llevamos grabado en nuestra esencia.

Mi amigo el pánico


Ahí estás otra vez hoy mi querido Pánico, hoy siento tu sensación, me viniste a acompañar esta mañana.

La razón de tus visitas las desconozco, pero vienes a acosarme nuevamente. Llegas de repente, sin razón, sin invitación, sin avisar. Solo apareces de la nada y me haces sufrir.

Vivo con tu sombra desde hace algunos años. Llegaste de un día para otro, sin causa aparente. Sospecho que la ida de mi papá tuvo una gran influencia en tu llegada. Fue una época en la que perdí no sólo a Papá, sino también a Verónica, mi amiga de muchos años, y lo más triste en ese caso, es que fue sin preparación alguna para esta separación. 

Fueron dos pérdidas seguidas que me dejaron con mucho dolor, con muchas preguntas, con muchas inquietudes. No quería entender las razones para decir adiós a dos personas tan queridas para mi. Y en una de ellas, ni siquiera pude despedirme. Aún siento ese dolor en mi corazón.