La responsabilidad de vivir en valoración


He crecido en las pistas deportivas entrenando y midiendo mis propios ritmos y marcas hasta llegar al podio y dejar colgar una medalla en mi cuello, a eso se le llama valoración.

El deporte me hace sentir viva, es un vehículo para alcanzar el triunfo sin inseguridades, poniéndome a prueba, valorándome y admirando lo logrado.

Hoy quiero explicar el valor de las cosas, pero ¿que son las cosas? ¿Y que son los valores?

Esto me remonta al tiempo de los trueques, mucho antes de que existieran las monedas, cada quien le confería un valor a su artículo evaluando hasta qué punto podría cambiarlo por otro.

Los valores no son estáticos, tienen que ver con nuestros principios, es reconocer, estimar o apreciar el valor o mérito de alguien o algo.

La fobia, acompañante silenciosa

 


Soy la fobia. Llego a interrumpir la rutina, el ciclo natural de la vida, cuando crees estar en control, tranquila, llego a desestabilizarte, a remover el suelo por el que pisas, soy yo, la fobia y hoy vengo a contarte un poco de mi.

 

Vivo escondida en lo más profundo de tu ser, pero sólo necesito un pequeño estímulo para salir a flote, tratas de disimularme pero seamos honestas, tú y yo sabemos que no puedes, así que has tenido que aprender a convivir conmigo, quién diría que las cosas que parecen tan rutinarias como conversar con personas, sobre todo las que no comparten tus mismos criterios y te juzgan, te harían transpirar, sentir escalofríos y hasta náuseas, quién podría comprender mejor que tú, que sólo un patrón de agujeros te haga arrugar la cara, tensar los hombros y desviar la mirada porque se te hace insoportable.

 

Todos hablan de la alegría, el temor, la rabia, la sorpresa, todas tienen un lugar en las historias de la gente, en el cine, la radio y la televisión tal cual estrellas de cine, pero yo, la fobia, quedo relegada a la silla del psiquiatra, uno de los pocos que se atreve a hablar de mí abiertamente, ¿Será que los demás me tienen Fobia? Que no pase desapercibida la ironía.

Invoca el poder de la valentía

 


Durante muchos años de mi vida me pregunté ¿qué era ser valiente?

No sé realmente cómo se depositó en mi interior esta idea, pero desde pequeña sospeché siempre que ser valiente implicaba realizar grandes proezas...

No a modo de ser la heroína de ninguna súper historia, pero sí requería hacer actos prosaicos, enormes y transformadores.

Siento que de niños todos soñamos en grande, queremos cambiar el mundo de alguna manera... Y para hacerlo, sabemos instintivamente que necesitaremos a la valentía como uno de los ingredientes mágicos de la fórmula.

(¿Era esa la sustancia 'X' que el Profesor Utonio utilizó para crear a las chicas súperpoderosas?)

Paréntesis caricaturesco aparte, la vida fue pasando, y el mundo que alguna vez era infinito, se fue empequeñeciendo en las labores cotidianas.