El homúnculo de la ansiedad



Maura salió tan puntual como siempre a las 8 de la mañana en punto, como era su rutina, tomó su bolso, su monedero, sus llaves y su celular, dijo adiós a su gato y cerró la puerta detrás de sí. Caminando por el pasillo que la llevaba al garaje tropezó con una pequeña caja, se giró para recoger aquello que casi la hace caerse y vio que la caja estaba cerrada con una cuerda de yute y que tenía una tarjeta colgando que rezaba: “El Homúnculo de la Ansiedad – Para Maura”.


Una vez estuvo dentro de su auto, usó la llave de su casa como sierra para cortar la cuerda de yute que mantenía cerrado aquel cubo de cartón; cuando logró abrir, lo primero que encontró fue una hoja de cartulina blanca que tenía una especie de instrucciones o advertencias.

“Querida Maura, está usted en una edad estresante, ha sido muy disciplinada, centrada y correcta durante su vida; pero tememos que ha desarrollado ciertas actitudes que han llegado a la parte inconsciente de su cerebro, han sido tan recurrentes que su cerebro nos envió un encargo: Desarrollar Ansiedad.

En este paquete encontrará un homúnculo hecho a la medida por sus pensamientos, que solo usted podrá ver y que la acompañará desde ahora a donde sea que vaya. Este homúnculo se alimenta de otras emociones y dependiendo de la calidad de emociones que ingiera podrá transformarse en una cosa u otra, le deseamos suerte y por favor, tenga mucho cuidado, suele desarrollar un hambre voraz.”

Maura, confundida, apartó la tarjeta y en el fondo de la caja encontró una botella, no era más grande que un refresco y observó que dentro había una minúscula criatura que era exactamente igual a ella en una medida mucho menor. La minúscula criatura la saludó desde dentro de la botella y golpeó el cristal indicándole a su contraparte más grande que quería salir, sin embargo, por lo inverosímil de la situación, la mujer tomó la botella y la metió en el bolsillo de saco que tenía.

Una vez llegó a la oficina se dio cuenta de que había llegado casi 20 minutos tarde, su jefe le llamó la atención de manera desmedida e incluso le gritó, lo que hizo sentir a Maura muy ofendida e incluso insultada.

Sin patalear se dirigió a su cubículo pues tenía trabajo pendiente, se estaba terminando el mes y necesitaba pasar informes de análisis de resultados. El trabajo no se le hizo fácil porque en su mente revoloteaba como una abeja el recuerdo de su jefe llamándole la atención, tenía mucho que hacer y por más que avanzaba la mañana ella no podía concentrarse para finalizar su trabajo, el mediodía llegó con prisa y la tomó por sorpresa. 

Estaba exasperada, pero decidió que no iría al almorzar hasta que terminara el trabajo que debía estar listo en la mañana.

Si bien logró enfocarse, su estómago gruñía porque en la mañana no le había dado tiempo de ir por un café antes de llegar a la oficina, cuando casi terminaba su informe, decidió guardar el archivo, pero algo la incomodaba y se dio cuenta que en lo que iba de día no se había quitado el saco y que en el bolsillo algo estaba calentándose hasta casi quemarla.

Maura recordó la botella que guardaba, la sacó con prisa y la colocó sobre el escritorio junto al teclado de su computadora, ahora el homúnculo se veía diferente, tenía la piel al rojo vivo, los ojos en blanco y se había quitado la ropa, sus huesos se veían por encima de su piel y estaba llorando, con señas le explicó a quien estaba fuera de la botella que tenía hambre y que estaba muy enojada por lo sucedido.

Maura, que antes se encontraba escéptica ante aquella criaturita, ahora se sentía aterrada, porque en serio se había alimentado, no solo de una emoción que era la ira, sino que además había representado su hambre sobre sí misma.

Tomó la decisión de guardar el archivo y bajar a comer, compró un sándwich y un jugo cítrico y mientras comía miraba al homúnculo, que poco a poco engordaba más y relajaba la cara, el rojo pasó a un color rosa claro, aún seguía enojada, pero ya no tanto como en la mañana.

Una vez estuvo de regreso en su oficina decidió terminar su trabajo lo antes posible para ir a casa con su homúnculo. Una vez enviado su informe recogió sus cosas para ir a casa, volvió a tomar la botella y la metió de nuevo en su bolsillo.

Esperó ansiosa la hora de salida, fingió seguir trabajando en su computadora mientras su pierna rebotaba en el piso, pero recordó que el homúnculo podía afectarse, lo sacó y lo miró fijamente, se estaba arrancando el cabello a mechones, y arañaba la botella que por ahora era su hogar.

Maura asustada una vez más aumentó la velocidad del rebote en la pierna y se llevó una uña a la boca para morderla, el homúnculo, sintiendo esa sensación de nerviosismo y necesidad de huida de su dueña, se desesperó, comenzó a morder sus uñas y a tirar con fuerza hasta arrancarlas de sus dedos.

Al ver aquella escena dentro de la botella, consultó su reloj, ya había llegado la hora, tomó sus cosas, volvió a poner la botella en su bolsillo y salió casi corriendo de su oficina, ni siquiera tomó el ascensor, bajó por las escaleras tan rápido como sus pies se lo permitieron.

Llegó al estacionamiento y se subió al auto, encendió el aire acondicionado, salpicó agua en su frente y se miró en el espejo, estaba agotada y sudando. Se tomó un minuto y posó su frente en el volante, respiró profundo una y otra vez hasta calmar su pulso. Sacó la botella una vez más, la pequeña mujer que estaba dentro la miró un poco más relajada, estaba sentada en el piso de la botella y respiraba profundo, todas las lesiones que se había hecho a lo largo del día habían desaparecido.

Había comprendido que nadie más podía ver la botella o su contenido, pero había algo extraño, el homúnculo había crecido y apenas cabía dentro de la botella. Volvió a ver la tarjeta que estaba en la caja y no decía nada sobre crecimiento, pero sí sobre alimentación y hambre. 



Entendió que durante el día había tenido muchas emociones que el homúnculo había digerido para transformar en ansiedad.

El haber recibido la caja era una sentencia que ella misma se había impuesto, había desarrollado ansiedad.

Condujo hasta su casa y al llegar se cambió, se duchó y refrescó. Recogió la botella y aquella pequeñita se veía contenta, estaba bañada, vestida y alegre. Destapó la botella y dejó salir al homúnculo. Dudosa, la criatura salió y dio un salto hasta posarse en el hombro de Maura, quien se asustó a sentir el peso de aquel homúnculo.

Caminó por su casa y se dio cuenta de que el homúnculo no sufría cambios, más que imitar sus expresiones faciales, le ofreció una migaja de pan que el homúnculo rechazó.

Fue al baño para lavarse la cara antes de recostarse en su cara y cuando llegó ante el espejo del tocador notó que tenía una espinilla en su mejilla, ¿Una espinilla en su cara?, se preguntó. Nunca había sufrido de acné, se preocupó.

El homúnculo saltó y atravesó el espejo, el reflejo comenzó a deformarse, la criatura se había apoderado del reflejo, ahora se comenzaban a caer pliegos sobre sus labios, las bolsas de sus ojos comenzaron a exagerarse, úlceras y llagas se habían apoderado de su piel, la cual siempre había sido tersa, alguno diente se cayeron de la boca que le devolvía una sonrisa en el espejo.

Asustada, tomó las cremas que había en el gabinete, cuando abrió la puerta, espejo del gabinete, el homúnculo regresó sonriente a su hombro, pero Maura no lo notó, estaba tan ocupada colocando cremas y productos sobre su piel que no notó que la ansiedad la estaba transformando.

Cuando llegó la hora de dormir, el homúnculo se bajó de la cama y señaló confundida un portarretratos que estaba en la mesita de noche de Maura junto a un vaso de agua y una lámpara. Maura explicó en voz alta que ese era su novio, que en ese momento se encontraba en el extranjero estudiando.

La criatura tocó el retrato y el rostro del chico en la foto cambió a una cara decepcionada, Maura sintió la tristeza que le producía pensar en él, y de pronto la habitación se congeló, se hizo más y más grande y notó que así se veía el sentimiento de soledad, el homúnculo en posición fetal se puso de color azul y lloró inconsolablemente dando gritos y alaridos de lamento.

En la mente de Maura solo habían pensamientos de soledad, pensó en que tal vez el chico ya no la extrañaba a ella, quizá ni siquiera la recordaba, pensó en que ya no era importante para él y que tal vez perdía su tiempo pensando en él, se puso a llorar junto al homúnculo y se durmió tan ansiosa que apenas si pudo descansar.

Los meses pasaron y cada vez Maura se adaptaba más a su acompañante, con el tiempo aprendió que ya era parte de ella y que ya no se iba a ir, los sucesos que alteraban a Maura reproducían en efectos terribles las acciones del homúnculo, una vez se hinchó tanto el ego que apenas pudo salir de su cuarto porque el cuerpo de la criatura se hizo tan grande que no le dejó espacio.

Otro día se sintió culpable porque se equivocó haciendo algo que definitivamente no debió hacer, el homúnculo se estaba azotando la espalda con una cuerda de clavos por el sentimiento, llenando toda la casa de sangre a su paso. Un día su ira fue tan grande que el calor que inundó su casa casi la mata por sofocación, otro día vomitó porque su homúnculo se puso horriblemente verde de envidia.



Maura aprendía poco a poco a vivir con su ansiedad, a alimentar con las mejores emociones a su homúnculo o en su defecto a tomar lo mejor de cada emoción para alimentarla.


Conocí a Verónica Verdú cuando era una niña, trabajaba con su mamá, Lucía, y muchas veces la vi en los pasillos de la oficina, pero muchos años después me reencontré con ella en este mundo de la escritura, justo el año pasado en el taller de escritura creativa Amplía tu vocabulario emocional donde descubrí a una de las escritoras más desenfadadas que he conocido hasta ahora.

Vero es la escritora más joven de este proyecto Mujeres que emocionan, de hecho es una de las mujeres más jóvenes que ha visitado mi blog como escritora.

Su seudónimo como escritora es Nika Verduto, y detrás de ese nombre artístico podemos conseguir a una escritora un tanto osada, capaz de construir textos negros, diversos y llenos de matices ingeniosos donde podemos ver la realidad desde diferentes perspectivas.

Vero es una gran constructora de relatos, en su blog Entre Rizos y Palabras podrás encontrar historias similares a lo que has leído hoy, un relato donde mi invitada nos muestra a la ansiedad como una diminuta criatura capaz de devorar a las emociones de una forma desmedida, pero que no escapa de una difícil realidad que nos brinda la ansiedad cuando estamos sumergidas en ella.

Ya puedes comenzar a seguir a Verónica en su Instagram y conocer a una escritora diferente, irreverente, pero muy talentosa.


15 comentarios:

  1. Me encantó este escrito, me sentí tan identificada... ¡Felicitaciones!

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  2. Muy ingeniosa su forma de representar en forma escrita los distintos matices de la ansiedad, trastorno que actualmente constituye un problema de Salud publica a nivel mundial… felicitaciones

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  3. Que bello me encanto ese escrito muchas felicitaciones dios te siga bendiciendo

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  4. Excelente escrito Veronica, una manera muy buena de describir la ansiedad, felicidades, sigue adelante cosehando exitos

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  5. Excelente,sigue adelante,maravillosa manera de describir las emociones

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  6. Wowowo...casi que veo a mi propio homúnculo en mi hombro. Asombrosa descripción del mundo interior. Felicotaciones

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  7. Excelente sufro de ansiedad y me imaginé muchas escenas gracias por tocar este tema y sigue así Vero .... Marijo

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  8. Marielkys Torrealba26 de octubre de 2021, 22:43

    Felicidades Vero! Excelente escritura.

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  9. Verooooo ame todo que maravilloso te felicito ....

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  10. Excelente Vero! Me encanta tu pluma ágil y precisa, éxitos muchos para ti. Apenas comienzan.

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  11. Muy bien , muy real para este tiempo en que una se ve reflejada en el dia dia que muchas mujeres hoy vivimos momentos en que una ve la vida caminar entrelazada en nuestros propio estilo de vida , gracias vero aqui nos vemos realmente como mirandonos delante de ese espejo y esto nos ayuda a cambiar y mirar desde otro punto de vista que tenemos cosas que podemos cambiar para no ahogarnos en diria yo , nuestro propio ego y manera de ver que todo si puede ser diferente...gravias nena te felicito Dios Bendiga tu talento llegaras muy lejos creelo, nacistes para ser una triunfadora

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  12. Excelente relato. Me hizo vivirlo. Wow mi niña hermosa. Dios te bendiga y te acompañe siempre. Tu eres muy talentosa. Te es eras, te dedicas y lo haces realidad.

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