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Sanarte como mujer para ser mejor madre



Muchas de nosotras tuvimos que ser madres primero antes de asumir una madurez emocional y obtener un sentido más profundo de la vida. Instintivamente amamantamos, cuidamos, protegemos y hasta criamos con una gran cantidad de falencias en nuestro interior, y sin saber que veíamos crecer a nuestros hijos sin crecer nosotras primero por dentro.

Pero ocurre que nuestro pequeño ya no es tan pequeño y comienza a entender -para nuestro asombro- la vida y sus complejidades, y eso te incluye, ya no te idealiza y ahora te ve desde la mirada del entendimiento y sabe que eres un ser humano que también posee defectos, hay cosas que te irritan de ese ser que adoras más que a nadie y que te hacen ver cosas tuyas desde su proyección y comportamiento, y se las criticas, sin darte cuenta que tú también las tienes.

Las ventanas de la vida


Imagina por un momento que tu vida es una casa llena de ventanas y que alcanzar la plenitud significa que todas estas ventanas estén abiertas, cuando hay rencores, reproches y egoísmo, muchas de esas ventanas permanecen cerradas, si andas en la búsqueda de las profundidades de tu ser, comprendes que la casa interior debe estar iluminada, un hogar con ventanas abiertas es un espacio por donde el aire corre, las cortinas se levantan y el bienestar te alcanza.


Cada experiencia de tu vida crea de inmediato una cerradura y por ende una ventana, cada ventana es una ventaja, una perspectiva, un camino andado, una posibilidad para abrir aquellas ventanas que por mucho tiempo han estado cerradas, date cuenta que por dentro eres un cumulo de emociones anidadas, que pasado el tiempo y luego de haberse quebrado algunas esperanzas, hay ventanas que se te quedaron entre abiertas, cerradas o rotas.

No distraigas a la tristeza



Muchas veces por quedar fuertes ante los demás terminamos débiles ante nosotros mismos, nuestra cultura no acepta a la tristeza como una de las emociones básicas del ser humano y propia para la subsistencia, con tantos acontecimientos dolorosos que acaecen es válido sentirse tristes, pero cuando lo manifiestas, de inmediato te sugieren salir de ella para distraerla, despistarla y desaparecerla.

Ojalá se pudiese desaparecer a la tristeza con tan solo ignorarla, sería un remedio infalible y de rápida solución. De hecho cuando le mencionas tu tristeza a alguien más lo único que haces es recordarle su propia tristeza, así que la recomendación será evadirla para que juntos vayan a tirarla a alguna parte donde seguramente no los alcance.