La mujer no amada



¿Cómo es la mujer no amada? Es una mujer herida, dormida y ausente de sí misma, que aunque ha tenido encuentros amorosos, siempre se ha sentido insuficiente en el amor, las personas que han sido parte de su historia afectiva han venido a mostrarle su propia herida, y ella, totalmente negada a verla, ha preferido quedarse como la víctima y ha decidido colocarse la etiqueta de abandonada o rechazada y continuar caminando con el corazón roto por la vida.

Esta mujer ha sido amada pero no se ha llegado a sentir amada, no ha codificado el amor en sus encuentros afectivos, quienes se acercaron a su corazón solo la han podido amar como ella misma se ha amado, no tenían opción para quererla de otra manera, y esto hizo que el mundo de afuera se volviera un ratificador de lo que ella llevaba por dentro.

Si te sientes identificada con esta mujer, déjame decirte que ya somos dos, yo estoy tan herida como tú y como ella, yo también me puse etiquetas y salí a gritarle al mundo lo desdichada que era, pero yo tomé este camino de escritura para depurar mi herida, y me he topado con otras mujeres no amadas, mujeres que no aceptaban el amor tal como se lo daban, mujeres demandantes de un amor que la otra persona no estaba dispuesta a dar.

¿Cuánto de lo que te dieron te hizo sentir amada y cuánto de lo que te dieron te hizo sentir en deuda? Puede incluso que hayas sido tú la que amó demasiado y terminaste dejando al otro en déficit emocional, le diste tanto que él no supo cómo retribuirte y se terminó yendo endeudado de amor contigo, probablemente remarcaste en varias oportunidades que quien en verdad sabía amar en la relación eras tú y esa persona no supo balancearse entre lo que ofrecía y recibía, y se fue antes, para no quedarte debiendo.

Si no te aman como quieres que te amen no quiere decir que estés en la relación incorrecta, la correspondencia es importante pero no puede determinar tu forma de amar, esa sensación permanente de equivocación en tu contacto afectivo lo único que hace es que sigas atrapada en el amor novelesco y no tomes consciencia de que eres un ser herido que amerita sanar, y es tu herida precisamente la que te lleva de la mano a buscar la persona que necesitas para que en ella te reconozcas, y es por ello que nunca te equivocas en el amor, y es por ello que tropiezas siempre con la misma afección.

Si sientes que el mundo de afuera constantemente conspira en tu contra, si atraes seres indispuestos para el amor que reflejan tu propia indisposición, si tienes un corazón aterrado que no puede con un amor completo, si sientes que no eres bienvenida o que no te esperaban, si tienes las concepción de que el amor se controla y no se conecta, entonces querida amiga, eres una mujer no amada.

Reconocerte como una mujer herida es lo primero que tienes que hacer. Quítate el disfraz de fortaleza y de la mujer que no se quiebra, la vulnerabilidad es esencial para sentir el amor de afuera, ya que es muy difícil relacionarse con alguien que pareciera no le pasa nada y que lleva su corazón blindado a todas partes. Perdónate por sentir que no puedes amar de otra manera y siéntete agradecida con el amor que te ha tocado vivir.

El mejor regalo que te puedes hacer a ti misma es trabajar lo propio, además de comprender que tu pareja no es ajena a tu herida, deja de señalarle que no te ama porque, según tú, le hacen falta una gran cantidad de cosas para que ese amor se parezca al amor que tú esperas, deja de hacerlo sentir culpable porque no te ama como quieres, y entiende, que las experiencias amatorias de tu vida siempre estuvieron enmarcadas en tu propia herida.

La herida es la que nos hace coincidir y es la propia herida la que provoca el desencuentro, ella nos convoca como seres dolidos en busca del amor, como seres con historias distintas construyendo una historia en común, y si estamos ciegas de nuestra herida, ella nos hará creer que nos volvimos a equivocar, o con un poco más de sensatez creeremos que volvimos a escoger mal, cuando la vida misma te conduce a relacionarte desde tus debilidades y no desde tus fortalezas. Si renuncias permanentemente a tu herida, ella regresará en otras personas y siempre tendrá un nuevo rostro y nuevamente no te volverás a sentir amada ni esperada ni querida.

Hay una diferencia muy grande entre ser amada y sentirse amada, y es importante que entiendas que esa persona no puede hacer nada por ti porque nunca ha podido hacer nada por sí mismo, y más que nada comprender que cuando tú no puedes disfrutar de ti, nadie más puede hacerlo. Estás esperando de una persona que precisamente te vino a enseñar que no tienes que esperar nada de nadie, pero no eres capaz de verlo.

Las mujeres aprendemos a amar como madres porque fue así como nos educaron, así que con esa concepción del amor nos vamos por la vida y pretendemos amar a un amante como una madre y no como una adulta saludable. El amor adulto requiere de un querer más estable y profundo que vaya más allá de los encuentros iniciales y de los miedos referenciales.

Sé que es muy trillado decirte que la única relación que te va a salvar de la mujer no amada es la relación que tengas contigo, que es la que en realidad está abandonada. Sé que te amaron, y probablemente te sigan amando, pero diste mucho o no supiste dar nada, estabas esperando otro tipo de amor y alguien vino a entregarte un querer que desconocías, y te fuiste o te dejaron, sin enterarte que realmente te querían.

Ahora, sin prisa por volver a amar, limpia tu herida y busca tu espacio, no te repitas en relaciones supuestamente inequívocas y logra convertirte en una nueva mujer romántica.