Carta a mi futura yo


Mi muy querida y adorada Eliana, te escribo esta carta justo en un momento de tu vida en el que estás haciendo muchos cambios, la lees diez años después ya casi finalizando tus cuarenta y tantos. ¿Qué estarás haciendo? ¿Cuántos libros has leído y cuántos escrito? ¿Tuviste otro hijo? ¿Conociste muchos países? ¿Si recorriste la costa sur española como tanto querías? ¿Tienes la casa frente a la playa como lo añorabas? ¿Llegaste a conocer la nieve? Ojalá seas la escritora reconocida con la que yo sueño ahora y estés llegando de una firma de libros.
Te cuento que por estas fechas andas tranquila, ya sabes controlar tu ansiedad, estás caminando mucho, agradeces todo el tiempo, tienes gran vitalidad; dime por favor que ya corres media hora, lo sé, trotar no es tu deporte favorito, pero me prometiste que lo harías. De seguro te estás amando con locura, ya sabes respetar tus espacios, ya no te postergas, aceptas a las personas como son porque te has aceptado a ti misma.

Te confieso que esta carta la leyeron decenas de personas antes que tú, la publiqué en el blog donde tanto te gustaba escribir, ojalá todavía exista y sigas tan apasionada como yo lo estoy ahora ¿recuerdas que allí te escribías a ti misma y muchas personas coincidían con tu sentir? Pues fue un gran desahogo haberlo creado, porque cada vez que escribías ibas limpiando residuos emocionales y curando heridas del pasado.

Como sabes, siempre escribo en todos esos cuadernos donde remarco palabras, borro frases, muevo párrafos, y justo ahora, mientras te escribo hago lo mismo, y estoy viendo esas fotos de viajes, fiestas, encuentros familiares y con amigos en ese porta retrato electrónico donde las fotos se mueven ¿lo recuerdas? Y pareciera que la juventud me saludara desde lejos, son fotos tan lindas, me pregunto si así me verás una vez que leas estas letras, con esa nostalgia de lo que soy ahora, sabiendo que no hubieses llegado a donde estás sin este peldaño de crecimiento.

Desde aquí te visualizo feliz, llena de bienestar y plenitud, relajada, compasiva y tolerante. Espero que ya hayas podido controlar tus pensamientos, dime que sí aprendiste a meditar, dime que te convertiste en la fotógrafa de árboles que yo pretendo ser, seguro ya se despertó esa parte dormida de tu alma y amaste por primera vez a un perro; disculpa si te presiono con tantas expectativas, pero es que tengo la certeza de que has crecido bastante, sé que eres inmensa por dentro, más de lo que eres ahora.

De lo que sí estoy segura es que vas a llorar al leerme, aunque me gustaría saber que has dejado de llorar por todo, dime por favor que ya no eres desbordada de emociones, lo sé, a veces es tan patético ser tan poético, pero así es la vida cuando no solo miras al mundo, sino que también lo contemplas.

Que genial sería saber que ya no esperas la aprobación de nadie, tengo la convicción de que eres libre, ya no te atas a nada, has aprendido a desapegarte, la culpa ya no te susurra que no eres digna de amor porque te has hecho responsable de tus actos y no dejas heridas en nadie, no tienes nada que probar porque desde este episodio en el que vives lo estableciste como una prioridad, sabes quién eres y te plantas ante la vida con esa seguridad que tanto anhelo.

Dime que mamá sigue viva, que los sobrinos están grandes, que mi hija está en la universidad y que se fue a conocer el mundo, cuéntame que creciste en pareja, pero también háblame del desprendimiento y de tu nueva forma de amar; ya casi estás entrando al otoño de la vida, y sé que sigues siendo bella, pero también sé que aceptas tus canas y esas arrugas de más, los treinta fue una década maravillosa de mucho aprendizaje y crecimiento personal, pero dime cómo han sido los cuarenta, ¿es cierto eso de la plenitud sexual? ¿es verdad que hay una crisis de edad? ¿sigues teniendo miedo a envejecer?

Tal vez tus menudencias sean distintas a las que vives ahora, lo más probable es que tengas nuevas preocupaciones, o quizás te fuiste a vivir a un país donde la preocupación no exista. De verdad no me importa en qué lugar del mundo te encuentres, solo asegúrame que vives con salud y bienestar, con dicha y prosperidad, y que cuando vayas a leer esta carta, la leas sentada frente al mar.

Este post fue un ejercicio de escritura creativa del cual me inspiré a hacer gracias a mi bloguera favorita Aniko, si das clic aquí puedes ir a leer su carta. Te invito a que también le escribas a tu yo del futuro, me la haces llegar, la publico y la enlazo a este post ¿Qué te parece la idea?