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Tercera actitud a cambiar: No ignorar



Voy a culminar un trío de lecturas que comencé hace algunas semanas en las que especifico actitudes a cambiar que pueden pasar inadvertidas para muchos pero que nos viven afectando a nivel interno y relacional.

Comencé por decirte que no subestimaras y luego te recomendé no reprochar, y ahora te voy a conversar sobre un acto de violencia que muchos cometemos y en el que nos vemos inmersos a partir de la indiferencia y la desatención, me refiero a ignorar, pero… ¿ignorar qué?, ¿ignorar a quién?, ¿ignorar cómo?

Ignorar es obviar, hacer de cuenta que no vive, que nunca ocurrió, que no existe, que ha desaparecido, que no está, pero sí está, sabes que está pero huyes de eso, ya sea a nivel consciente o es tu inconsciente el que guarda la memoria de lo que quisiste o decidiste ignorar.

Segunda actitud a cambiar: No reprochar


Hace unas pocas semanas comencé un trío de lecturas que he titulado actitudes a cambiar, pero que fácilmente pueden llegar a ser mandamientos de vida y que están muy ligados con nuestro lenguaje y pensamientos; es importante aclarar que cuando escribo sobre crecimiento personal no estoy intentando enseñar a sentir, estoy intentando aprender a expresar lo que siento, así que si tú al igual que yo procuras a diario trabajar en ti para ser una mejor persona, tal vez no te habías percatado que estas actitudes hasta pueden pasar desapercibidas, y sin darte cuenta, te están haciendo mucho daño y están afectando tu entorno. La primera lectura lleva como nombre No subestimar y he denominado a este segundo mandato No reprochar, y a continuación lo voy a desarrollar.

El reproche es un discurso que asumimos como normal y que va en contra de la verdadera esencia del amor, nos vincula con el pasado y se funda muchas veces a partir de silencios prolongados que reafirman el desencuentro entre dos personas, sean éstas parejas, padres e hijos, amistades o familiares cercanos, y además siempre lleva consigo un tono de hostilidad y agresión que genera retracción en el reprochado.

Primera actitud a cambiar: No subestimar



Voy a desarrollar en tres lecturas distintas, tres actitudes que debemos cambiar y que tengo la certeza son fundamentales para poder vivir en plenitud y alcanzar el desarrollo personal que tanto deseamos, además de lograr relaciones armoniosas con los seres que amamos y con aquellos que son parte de nuestra cotidianidad, por lo que he denominado a la primera de ellas: No subestimar. Son como una especie de mandatos de vida y es por ello que irán redactados con el verbo en infinitivo y de forma imperativa... Comencemos.

Tenemos la errada costumbre de ir por la vida cuestionando el merecimiento, no solamente el propio, sino el ajeno, pareciera que nos encanta ir en contra de las creencias y capacidades de lo que podemos lograr y de lo que otros pueden llegar a ser o tener, sin darnos cuenta que todos los seres humanos nacemos con una misión específica de vida y desarrollamos para ella dones infinitos que podemos llegar a convertir en potencialidades inimaginadas, y lo único que tenemos que hacer es creer, no más, solo creer; pero de pronto alguien te subestima con comentarios hirientes, y pueden pasar dos cosas, demostrarle lo contrario o creerte la no valía, puedes tomar la subestimación como impulso o dejar que te arrope y nunca descubrir si realmente lo lograrías.