Carta a Santo Domingo


Llevo 4 años sin volver a sentirte, fuiste mi hogar por 24 años.

Me enseñaste el amor verdadero mediante mis amigos y familia que siguen ahí. Te dejé para ir detrás de un sueño, para crecer y valorar las cosas que siempre he tenido a mi lado. Te doy las gracias por darme los mejores valores que se pueden tener en la vida. 

Santo Domingo siempre será para mí el verdadero significado de HOGAR, siempre será el lugar donde podré ir para recibir un abrazo de esos que te hacen entender que ninguna distancia puede matar el cariño y el amor de las personas que siempre están presentes a pesar de no verse físicamente hablado.

No olvido de donde vengo, y Santo Domingo es mi cuidad, ahí nací, ahí crecí, ahí la vida me dio la oportunidad de visualizar mi futuro en otro país. Y eso me hace entender que a veces nos toca irnos y eso no significa que no amamos nuestra tierra, sencillamente buscamos otras oportunidades que allí no tenemos. Amar una cuidad que me ha dado tanto siempre será parte de los mejores sentimientos que llevo dentro.

Quiero regresar y sentir el calor de los vecinos, comer la comida de mi madre y caminar descalza por el barrio. Quedarme sin tiempo hablando con mis amigos, ver la felicidad de aquellos que materialmente no tienen nada, pero que son ricos en sentimientos y humildad.

Santo Domingo, es una cuidad de amor, donde puedes ir libremente donde el vecino de frente y decirle que no tienes azúcar, que se te ha ido el gas para cocinar y sabes que no saldrás con las manos vacías. Puedes dejar la puerta de tu casa abierta, los vecinos se cuidan entre ellos. Siempre valoraré eso de ti, tu calor humano y tu forma humilde de ser.

Te extraño tanto, extraño tu olor, tus comidas y tu música en las calles. Extraño tu sol, el calor que nos hace querer escapar e irnos a un río y reír con los amigos. Y que decir con esas playas donde la arena es blanca y el agua es cristalina. Es impresiónate como una cuidad nos puede dejar huellas en la vida.

Te escribo esta carta Santo Domingo, porque a pesar de los años sin ir, una parte de mi corazón sigue estando ahí. No te olvido, porque olvidarte es olvidar mi infancia, mis amigos, mi familia y los valores que me han marcado y ayudado a ser el tipo de persona que hoy en día soy. Te agradezco infinitamente por ser parte de mi historia, no fue casualidad nacer y crecer ahí, por eso hablo de ti, para que otros al leer esta carta puedan descubrir que tienes muchas cosas positivas para dar.

Dentro de mi existe un poco de ansiedad al imaginar mi regreso a casa, tengo curiosidad por ver todo lo que has cambiado, que olor diferente sentiré en tus calles, de seguro muchas lágrimas caerán de mi rostro por la nostalgia y algunas perdidas físicas. Pero aun así, necesito estar ahí y disfrutarte como si fuera una turista descubriendo nuevos lugares. Me veo tomando fotos y sintiéndome una extraña dentro de casa.

Tengo tantos planes para mi regreso, quiero ir al negocio de la esquina de mi barrio, comer esas comidas típicas de la calle, ver cómo han crecido aquellos niños que antes de irme, ni hablaban. Es curioso pensar que has cambiado físicamente, pero de seguro que me sorprenderás y descubriré nuevas cosas y sensaciones diferentes. Quiero sentir esa sensación que no vivo aquí con el tráfico, hasta eso extraño de ti, el caos de tus calles y la felicidad de aquellos que buscan el pan vendiendo cosas en la calle.

Santo Domingo, no quiero llenarme de expectativas, pero son 4 años lejos de ti, no sé, me da curiosidad y un poco de miedo el regresar a casa, ver las personas que hace tiempo no tengo cerca. Pero lo que tengo seguro es que voy a disfrutar de ti, como si de un postre se tratara. Voy a sentirte, reír, llorar y abrazarte con locura. Me imagino caminar bajo la lluvia, de esas cosas que disfrutaba en mi infancia, correr y jugar como niña en el barrio. Me imagino visitar al vecino más sabio y escucharlo repetir la misma historia de su infancia y poner cara de sorprendida.

Quiero ir a unos de tus parques y quedarme en silencio y ver todo lo que has cambiado, quiero ver tu gente reír y disfrutar del día a día, sin ninguna preocupación de que si tienen o no dinero en su cuenta de banco.  Ahí aprendí que para ser feliz no necesitas tenerlo todo, que con lo poco también se puede ser feliz. Gracias por enseñarme el verdadero significado de la vida que es el vivir un día a la vez y no dejar tantas cosas para mañana.

Mi querido Santo Domingo, tenemos tantas conversaciones pendientes, tanto que decirnos, cuántos abrazos veo que me dejarás a la hora de irme de nuevo. Eres mi hogar, aunque una parte de mí ya no quiera seguir viviendo ahí, me enseñaste a volar, tener alas para crecer y dar lo mejor de mí en otros lugares.

Eres una ciudad que vale la pena visitar una vez en la vida, tienes tanta historia y tanta alegría en tus calles que sin duda alguna todo los que te han visitado se quedan con la sensación de regresar de nuevo, porque dejas en evidencia que contigo, se pueden sentir en casa. Nunca cambies la humildad que llevas dentro, siempre sé ese calor humano que muchos necesitamos para ver que, a pesar de todo, existen lugares que saben quererte y valorarte. Eres y serás siempre el hogar de mi vida.
Gracias por tanto crecimiento personal que has aportado a mi vida, gracias por hacerme sentir amada a pesar de la distancia y los años. De ti siempre hablaré en presente, porque a pesar de todo, siempre vives en mí día a día.

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Ya no recuerdo cuando fue que conocí a Alexa, lo que sí sé es que fue hace ya varios años y fue a través de su blog Seguimos, incluso ella fue la que abrió la primera entrevista en mi primer proyecto de escritoras invitadas Mujeres que se aman.

Alexa es una de las blogueras más activas que conozco, ella es psicóloga clínica y ayuda a las mujeres a construir su amor propio para que sean las únicas que puedan dirigir sus vidas en medio de todo. Creo que he leído unos cien artículos de su blog y he aprendido mucho de ella.

Ha tenido una época muy difícil, me atrevo a decirlo porque ella es muy expresiva en sus redes sociales, y siento que esta carta ha sido muy depurativa para ella, escribirle a su ciudad natal de alguna forma la hace reencontrarse con sus raíces, con su entorno, con ese encuentro inminente que la está esperando.

Y es que este proyecto de cartas a ciudades es tan amplio que no solo tienes que escribirle a una ciudad que visitaste, sino que también aplica a la ciudad donde viviste y te vio crecer y que ahora para ella eres una total desconocida. Y a excepción del resto de ciudades a las que se les ha escrito en este proyecto, Santo Domingo es la única que he conocido y debo ratificar que sí es una ciudad que te hace sentir en casa y con ganas de regresar, pero lo que más adoro de ella, es que tiene una hermosa vista frente al mar.

Si todavía no conoces a Alexa pues ya puedes comenzar a seguirla en Instagram donde es muy activa y tiene muy buen contenido.

1 comentario:

  1. Amor puro leer esta carta como si otra persona lo hubiera escrito. Gracias a ti por el privilegio de escribir y hablar de mi cuidad hermosa.

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