Las mujeres de mi vida



Este post va dedicado a mi madre, mi hija, mis abuelas y bisabuelas, a mis tías, mis hermanas de sangre y de alma, a mi suegra, mis primas, sobrinas, cuñadas y amigas, a mis compañeras de trabajo y estudio, a todas aquellas mujeres que momentáneamente o por largo tiempo tocaron mi vida, a las que aún no llegan y a las que ya se han ido, a todas gracias, para algunas es un hasta siempre, para otras, quizás, un hasta nunca.


Quiero decirles que no pretendo repetir los errores del pasado, que como mujeres nos unieron anécdotas similares e historias comunes, con las que muchas veces llegamos a coincidir en las mismas culpas y tropezamos con piedras parecidas por el simple hecho de tener historias femeninas repetidas.

Voy a tener la valentía suficiente para cambiar el rumbo y hacerlo de manera diferente, renunciando a ese hilo ancestral que me une al pasado y rompiendo esa lealtad que me mantiene unida a los sistemas familiares, así que aquella que me antecedió y no concluyó algo o lo dejó irresuelto, no lo voy a tomar como mío para concluirlo en el presente o futuro o dejarlo como herencia a las mujeres que me sigan.

Estamos unidas por el vientre materno pero no por ello debemos repetir las historias por el solo hecho de llevar un nombre similar o un apellido que nos marca, y por esa razón serles fiel a los patrones de conducta familiares, o por querer hacerlo todo distinto a como lo hicieron las que nos precedieron, lo terminamos haciendo todo exactamente igual, repitiendo por generaciones el mismo tipo de acontecimiento.

Me libero del compromiso de repetir el destino de alguna de ustedes que está por delante en mi en el árbol genealógico. Me libero de la culpa que implica desvincularme de esas historias anteriores y asumo la responsabilidad de soltar una vivencia heredada que llegó hasta mí a través del tiempo.

Estoy construyendo ahora una vida que no se parezca a un patrón repetitivo familiar con el que muchas de nosotras hemos tenido que lidiar desde el pasado solo por estar apegadas al sufrir de las mujeres que hemos amado y por no abandonarlas en su desdicha.

Mujeres de mi vida, si nuestras historias familiares coincidían y nos ayudaron a unirnos en amistad y camaradería, hoy rompo ese lazo y me vuelvo a unir a ustedes desde la sanación del alma, sabiendo que ya no uso como excusa lo sucedido para volver a vincularme al sufrimiento ni para atarme a una situación repetitiva que por mucho tiempo me ha venido haciendo daño.

Voy a asumir la responsabilidad que amerita hacerlo todo de manera distinta, por lo tanto, aquello que no está resuelto no tiene porqué buscarme para que yo tenga que resolverlo. Reconozco entonces que las personas actuales pueden estar mostrándome situaciones no resueltas, pero comprendo también que las personas del presente no son las mismas del pasado y que cada quien tiene su propio puesto en la historia de mi vida.

Desde estas sinceras líneas invito a todas las mujeres de mi vida a hacerlo diferente (tuitea la frase), a no darle continuidad a lo que nuestras ancestras no pudieron terminar y lo dejaron suspendido en el tiempo, ellas lo hicieron lo mejor posible con el conocimiento que poseían, y no por ello nosotras tenemos el deber de perfeccionarlo o terminarlo hasta que la cadena del tiempo lo disuelva.

Estamos en otra era planetaria y somos ahora mujeres más conscientes que superan las barreras mentales de sus padres, dejamos atrás la carencia de las épocas pobres, la desolación que muchas de nuestras mujeres padecieron, ya que lo patriarcal no les permitió saber lo que era construir una vida desde una relación saludable y plena.

Dejo ir toda limitación que cada mujer le infundió a la siguiente generación de mujeres en mi linaje materno, suelto los traumas, las penas y los sufrimientos y me quedo con la fortaleza, el coraje y la sabiduría que ellas tuvieron para afrontar la vida en tiempos donde no reinaba la consciencia.
Cuando sano la relación con mi madre me estoy sanando a mi misma y a las mujeres que me siguen. Al sanar mi linaje, sano también el linaje de las mujeres de mi vida, coloco en honra a mi familia más reciente y a otras de un pasado más remoto y de origen.

Entro en la profundidad de mi memoria celular y lo recuerdo todo, y a través del agradecimiento y el perdón, abrazo con amor a las que ya se fueron haciéndoles saber que tienen la vía libre para seguir el camino evolutivo de la vida y más allá de la vida.

Estoy en total conocimiento que mi cuerpo es el resultado de muchos cuerpos, que estoy aquí porque estas grandiosas mujeres existieron y existen, ellas marcaron un camino que ahora estoy caminando, pero es un camino que decido sanar para recorrerlo en paz y despejarlo para que mis sucesoras lo transiten con luz y dicha.

Las mujeres de mi vida son todas aquellas que son parte de mi ADN, pero también aquellas con las que he coincidido a lo largo de mi vida, ya que sus pautas de comportamiento eran un espejo perfecto donde yo me veía reflejada con las pautas de mi familia, pero ahora estas mujeres se están sanando a través de mí, así que cuando volvamos a coincidir, nuestra grandeza será punto de partida de un linaje de mujeres conscientes que van repartiendo sanación y sabiduría a las siguientes mujeres de nuestras vidas.