Entrevista Abril: Kristina Langarika



Hay mujeres que ayudan a otras mujeres a buscar su voz interior, a conectar con esa esencia que a veces se nos torna tan lejana como si estuviéramos ausentes de nosotras mismas. Una voz que hemos creído perdida entre el murmullo de la cotidianidad, de las obligaciones, de lo que otros nos hicieron creer acerca de nosotras mismas.

Cuando creé Mujeres que se aman fue con el propósito de ir en busca de esa voz ausente y de esa yo inadvertida que nos anda gritando desde adentro, pero que hemos enmudecido por el estruendo que nos causa la vida.

Mi cuarta invitada de este grandioso proyecto es Kristina Langarika, una mujer creativa que te ayuda a buscar esa voz y a explorarla por medio de tu propia creatividad en el blog Creando, ella es escritora, traductora y filóloga, una mujer de libros y con una dulce voz, con la cual puedes conectar y sentirte arrullada en un discurso suave y sereno, esa misma suavidad y sutileza la transmite a su escritura y es preciso disfrutarla a través de estas doce respuestas que en definitiva te dan el perfecto esbozo de una mujer que se está amando a sí misma.


  1. ¿Cómo es la anatomía emocional de una mujer que puede con todo y que no necesita ayuda?

Curiosamente creo que la mujer que se ama a sí misma, sabe pedir ayuda y cree que tiene el derecho y privilegio de recibirla. Porque lo cierto es que si esta mujer puede con todo, probablemente estará ayudando a mucha gente en su entorno, así que su reto probablemente sea aprender a pedir ayuda y aceptarla. Lo digo porque reconozco esto en mí. Yo ayudo a muchas mujeres con su creatividad en la escritura, pero también he necesitado buscar mi propia mentora para mi escritura. Las pilas se tienen que seguir llenando para poder enviar energía hacia afuera. Esto lo he aprendido en mi propio camino. Y creo que se puede aplicar a todos los ámbitos de nuestras vidas.

  1. ¿Cómo crees que las mujeres nos saboteamos la libertad?

Sólo puedo hablar desde mi experiencia. Me siento libre y hago lo que quiero. Yo decido y nadie manda en mí. A ese nivel, creo que soy lo más libre que se puede ser. Sin embargo, lo que estoy trabajando ahora es liberarme de mis propias convicciones internas, que como tú dices, son precisamente las que me roban esa libertad sutil. Convicciones que hacen que a veces juzgue a otras mujeres, que yo no sea mi mejor amiga y que no pare de criticarme por mis errores. Soy suficiente tal y como soy, estoy aprendiendo a decirlo y a sentirlo.

  1. ¿Alguna vez has llegado a sentir que te has traicionado a ti misma?

Nunca he tenido esa sensación de traición a mí misma. Sí que ha habido veces que he creído que me he confundido, que no he hecho lo correcto y me he fustigado por ello. Afortunadamente siempre consigo darle la vuelta a la situación y vuelvo a mi mantra de “todo está bien, todo ocurre para mi mejor bien”, que lo aprendí de Louise Hay.

  1. ¿Qué significa disfrutar de tu propia presencia?

A mí  me encanta la soledad. Es más, necesito bastante tiempo a solas diariamente. Es donde realmente florecen mis ideas y mis pensamientos. Me ha costado aceptar que necesito compensar mis ratos sociales con el doble de tiempo a solas. Al principio creía que algo no estaba bien dentro de mí por sentir tanta necesidad de estar a solas. Pero ahora que lo he aceptado, lo venero y entiendo por qué soy así: es esos momentos vacíos conmigo misma en los que mi creatividad me dice algo. Necesito estar en silencio y a solas  para escucharla. Me encanta sentarme en un banco en el parque a solas y dejar que me caliente el sol, escribir mi diario junto a la ventana o tomarme algo a solas leyendo un libro con una de esas bolsas de agua caliente en los días de invierno.

  1. ¿Cómo una mujer que se ama a sí misma queda libre de conflictos personales?

Cuando te amas a ti misma, ya has aprendido que es más importante tener salud que tener la razón. Por eso no te enredas en discusiones que no te llevan a ninguna parte. Perdonas y sigues para delante. Hay muy pocas cosas por las que de verdad merece la pena  preocuparse. Esto lo acabo de aprender de una amiga a la que le acaban de diagnosticar cáncer de pecho. Me lo dijo ella misma la semana pasada. Ella cree que está relacionado con el estrés que llevaba últimamente. Ese estrés en el que te preocupas por todo y quieres controlarlo todo. Es mejor soltar la preocupación. Total, al final no hay nada que podamos controlar.

  1. ¿Cuándo supiste que necesitabas amarte?

No recuerdo el momento exacto, pero creo que debió de ser más o menos cuando terminé de hacer todo lo que se supone que yo debía hacer. O sea, cuando terminé de estudiar y me puse a trabajar. Entonces me di cuenta de que no había elegido desde mi yo, sino desde fuera. Ahí tuve que empezar desde cero a conocerme; a descubrir quién era esa persona bajo la mujer que estaba haciendo y cumpliendo a la perfección lo deseable para ella. 


  1. ¿Desde tu amor propio dónde reposa tu dicha y dónde descansan tus sueños?

La mayor dicha estos días la siento en el momento en el que me meto a la cama todas las noches y escucho la respiración de mi hija, siento como las partes de mi cuerpo se van relajando una a una y me digo “todo está bien y el universo provee en todo lo que necesito” (de nuevo de Louise Hay) y entonces dejo que el  sueño llegue. Es esa sensación de soltar y confiar la que más dicha me proporciona en estos momentos, porque es algo nuevo para mí y porque creo que es la clave de la vida.

  1. ¿Es el amor propio un cambio de personalidad, un cambio de pensamiento o un cambio de perspectiva?

Creo que las tres cosas a la vez. Si cambias el pensamiento gracias a un cambio de perspectiva, te conviertes en otra persona. Todo empieza por cambiar las palabras e imágenes que metes en tu cabeza. Para ello sí que es necesario un cambio de perspectiva: pasar a ver la botella  medio llena después de haber sido entrenada para verla medio vacía durante tanto tiempo. Una vez que lo consigues, el cambio de personalidad se va manifestando hasta en tu voz.

  1. ¿Disfrutas de la soledad tanto como disfrutas de la compañía?

Sí, me encanta disfrutar de la buena compañía, de las charlas con otras personas, preferiblemente en grupos pequeños. Últimamente no llevo muy bien el ruido ni las multitudes. Me encanta quedar con una amiga y compartir un buen café en un lugar agradable mientras charlamos de nuestras cosas.

  1. ¿Por qué las mujeres tenemos derecho a pedir cómo queremos ser amadas?

Bueno, creo que todo el mundo tiene derecho a pedir cómo quiere que se le ame. Quizás en el camino alguien nos hizo creer que como mujeres eso no era cierto. Pero es algo inherente al ser humano. Así que sólo hay que recuperarlo. Y eso empieza con la educación de nuestras hijas y, por supuesto, también de nuestros hijos.

  1. ¿Cómo reconectar con tu amor propio cuando has estado desconectada de él hace ya muchos años? 

Creo que hay que empezar como tú bien dices, mirándose en el espejo. No un rato  corto para ver cómo llevas el pelo, sino estar un rato largo frente al espejo y esperar a que tú yo te hable, te diga lo que necesita de ti ahora. Se ven muchas cosas mirándote a tus propios ojos en el espejo. Creo que es el modo más sencillo de volver a conectar después de una larga ausencia.

  1. ¿Cómo una mujer que se ama transforma problemas en oportunidades?

Los problemas, los errores y los obstáculos son parte del camino. Es mejor verlo así. Todo el mundo los tiene en menor o mayor medida. Y a todo se le puede dar la vuelta como a una moneda.  Así que a dar la vuelta a la moneda, leer el mensaje que esconde la parte de atrás y seguir caminando. Porque sólo se puede avanzar si se sigue hacia delante libre, sin preocupaciones y con confianza.

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Gracias por tus preguntas Eliana, me han hecho reflexionar sobre lo más importante de la vida. Al ponerlo en escrito, cobra más fuerza. También para mí. Dejo este post para invitar a la reflexión sobre nuestra propia voz como mujeres en la vida y en la escritura. Ha sido un honor formar parte de este proyecto “Mujeres que se aman”. Gracias por invitarme.

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