La mejor versión de mi misma (Post invitado)



Esta semana tengo una invitada de lujo, es una bloguera que me encanta y he tenido el honor de conocer de forma virtual, Diana Garcés es su nombre y tiene 11 años en el mundo del blogging y 4 blogs en su haber, de los cuales la sigo en 3 de ellos y están referenciados en la lectura que hoy les comparto. Su forma de escribir me atrapa porque es muy cercana y sus temáticas son geniales porque te acercan a la sencillez de la vida desde experiencias grandiosas, se ha dedicado a viajar en los últimos años y hoy nos trae un post único donde recopila sus aprendizajes a través de estos viajes.

Ella nos cuenta cómo ha logrado ser su mejor versión mientras viaja por el mundo, específicamente nos regala 5 aprendizajes que fácilmente podemos aplicarlos a la vida cotidiana, así que si estás pensando en ir a recorrer el mundo y conocer nuevas culturas y gente nueva, pues este post te cae como anillo al dedo. Disfruta a continuación de una agradable lectura llena experiencia y caminos andados, aquí te dejo sus aleccionadoras palabras.


Cuando pasas un tiempo fuera de tu país y te dedicas a viajar y conocer otros lugares y culturas vas descubriendo por el camino muchas facetas de ti, aspectos que te ayudan cada día a ser la mejor versión de ti misma en áreas que no hubieses creído siquiera posible.

Hoy te voy a compartir 5 cosas que he descubierto sobre mi estos años viviendo en otro país y viajando por el mundo. 

5 descubrimientos que me han ayudado a ser mejor persona, pero sobre todo a conocerme y aceptarme con lo bueno y lo malo que hay en el paquete.

Tolerancia

La tolerancia es de las primeras cosas que aprendes cuando estás fuera de tu entorno, ya que muchas cosas cambian. Algunas de ellas no son de tu agrado o no estás acostumbrada, pero terminas por adaptarte.

Porque la tolerancia, como lo dice la RAE, consiste en “Respetar las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias”.

Cuando estás fuera aprendes que no todos somos iguales y que esa variedad precisamente es lo que nos hace más grandes. Porque en nuestro entorno podemos ver diferencias en este momento, pero éstas son mucho más grandes cuando cambias de país, de cultura y hasta de continente.

Si nos permitimos aprender de las diferencias, aceptarlas y respetarlas, conoceremos más sobre nosotras mismas que viviendo con personas que piensan como nosotras a toda hora.

Porque uno realmente aprende cuando se sale del cuadrado en el que está acostumbrado a vivir. El crecimiento viene cuando salimos de la zona de confort  y nos enfrentamos a lo que no conocemos, no sabemos y antes no tolerábamos. 

No te diré que es sencillo, algunas cosas tal vez sí, pero la mayoría no lo es. Aceptar el cambio, aceptar las diferencias no es fácil pero es gratificante y te dice tanto de ti mismo que vale 100% la pena dar el paso.

Aceptar lo bueno y lo malo de igual manera

Cuando viajas muchas cosas buenas pasan, pero también muchas no tan buenas. Aceptarlas como lleguen y aprender de ellas, sin importar si es algo bueno o malo, es un gran reto y para nada es uno sencillo.

Porque todas  aceptamos muy fácilmente las cosas cuando son buenas, cuando nos traen alegría, dinero, estabilidad, regocijo; pero cuando nos trae tristeza, problemas, decaimiento, pruebas, no lo aceptamos tan fácilmente. 

Puedo decir, con total seguridad, que nos lamentamos, nos quejamos y pensamos que si no hubiésemos tomado este camino tal vez estaríamos mejor.

Esa negación o falta de aceptación lo que hace es que se vuelva más complicado para nosotras disfrutar del presente y aceptar lo que estamos viviendo ahora y buscar motivos y razones para disfrutarlo, aprender de ello sin importar si es bueno o malo.

Sé que no es sencillo aceptar cualquier cosa que vivamos de una manera positiva, la idea aquí es intentarlo poco a poco y con situaciones que nos vayan pasando día a día. Por ejemplo si nos toca un trancón de camino al trabajo o nos deja el transporte o nos toca hacer mucha cola cuando estemos haciendo la compra.

Todas estas son situaciones que no nos gusta vivir, la idea es que empieces a aceptarlas sin enojarte con el universo. Disfruta del momento de alguna manera, por ejemplo empieza a mirar el lado positivo a la mala situación y sobre todo busca qué puedes aprender de ella, de tu actitud frente a eso que está pasando.

Ya te digo que no es fácil, pero te diré con total seguridad que con el pasar del tiempo lo haremos de manera más mecánica y será más sencillo para nosotras aceptar las cosas malas que nos pasan, porque ya nos hemos observado y sabremos manejar mejor estas situaciones. 

Celebrar los logros y fracasos

A veces olvidamos lo importante que es darnos palmadas en la espalda cuando hacemos algo bueno. Nos va bien en un examen, terminamos un informe antes de tiempo, organizamos la casa o hacemos una gran comida para nuestra familia.

Estamos tan acostumbradas a que esas cosas son tan “normales” que olvidamos que a la final son actividades que nos han costado mucho trabajo y esfuerzo, pero sobre todo que el resultado ha sido impresionante. Por ello deberíamos premiarnos, con algo que nos guste o queramos.

Igualmente, debemos celebrar los fracasos de una manera menos pomposa pero también significativa. Hay que aprender de ellos y verlos como un peldaño que debemos superar para poder llegar a la meta, no como un obstáculo que nos frena todo lo que queremos hacer.
Aprende a celebrar los logros y los fracasos, lo bueno y lo malo de la vida y descubrirás una parte de ti que no sabías que tenías. Una donde no te importa ganar sino aprender.

Comunicación

La comunicación es la base de toda relación personal que tengas, tanto con tu pareja, tus hijos, compañeros de trabajo, vecinos, amigos, conocidos… Es importante aprender a comunicarnos y hacerlo asertivamente.

Una buena comunicación puede marcar la diferencia entre una buena relación y una mala relación. No te has parado a pensar ¿por qué muchas parejas no logran entenderse, por qué hay tantos mal entendidos y por qué cuesta tanto hablar y compartir con la otra persona pensamientos, sueños, miedos?

Pues bien, cuando aprendes a comunicarte, aprendes lo importante que es compartir lo que quieres, lo que sientes, lo que sueñas, lo que temes. Sin miedo a represalias, sin miedo a que piensen mal de ti. 

Porque cuando aprendes a comunicarte, aprendes a decir lo que quieres cuando quieres y deja de preocuparte el qué dirán, porque pasas a preocuparte por lo que es mejor para ti.

La comunicación es una vía de escape que te permitirá conocer más sobre ti de lo que te imaginas a simple vista. Aprenderás a tener agallas, no sentir miedo y a no guardarte las cosas por temor a ofender a alguien. Todo con un simple aprender a comunicarte. 

Responsabilidad en tus decisiones 

La comunicación, la tolerancia, la aceptación y la celebración vienen acompañadas de responsabilidad.

Cuando estás mucho tiempo sola valiéndote por ti misma y tus propias capacidades, llega un momento del camino donde debes aprender a responsabilizarte de tus decisiones.

Te confesaré algo, cuando ese momento llega, llega también una gran libertad. Libertad de que al fin eres tú quien decide si vas por x o y camino, si te caes, si te levantes, si comes, si te bañas, si haces o no haces.

Porque las decisiones cuando dependen de ti y son para hacer tu vida mejor o peor, tienen un punto importante de responsabilidad, no podrás echarle la culpa a nadie si te va bien o mal. Aunque claro siempre hay quien es feliz culpando a los demás por lo mal que le va en la vida.

Culpan al Gobierno, a su padre o madre, a su educación, a su entorno, al vecino, al perro, a su pareja o sus hijos, pero nunca son capaces de ver hacia dentro y responsabilizarse de su vida y sus decisiones.

Eso no pasa cuando viajas, cuando vives fuera, cuando ves desde otro ángulo que tú eres el arquitecto de tu vida, que nadie más que tú puede tomar una u otra decisión. Es ahí cuando aprendes a responsabilizarte de tus decisiones y a vivir la vida que realmente quieres vivir según tus reglas, según tus normas.

Aprende a tomar decisiones, pero sobre todo aprende a responsabilizarte del camino que tomes. Deja de culpar a otros y cúlpate a ti mismo por el éxito o fracaso que estás teniendo. Aprende de ello y sigue adelante.

La vida es un caer y levantarse, la actitud es la que marca la diferencia sobre qué tipo de vida quieres vivir. Si quieres ser una víctima o una victoriosa.  La decisión está en tus manos.

Diana Garcés quien nació en Sevilla un pequeño pueblo de Colombia y ahora es ciudadana del mundo. Vive viajando y viaja para vivir. Le gusta escribir, tomar fotos, compartir lo que aprende e inspirar con su forma de ver la vida. Con Hablando De Sexo ayuda a mujeres a descubrir su potencial sexual desde la aceptación de su cuerpo, su ciclo menstrual, su rol en la vida y su amor propio. Si quieres saber cómo tener una menstruación mucho más sana te invito a que leas su blog personal y a seguirla en sus redes sociales Facebook, Twitter y Google+.