Tercera actitud a cambiar: No ignorar



Voy a culminar un trío de lecturas que comencé hace algunas semanas en las que especifico actitudes a cambiar que pueden pasar inadvertidas para muchos pero que nos viven afectando a nivel interno y relacional.

Comencé por decirte que no subestimaras y luego te recomendé no reprochar, y ahora te voy a conversar sobre un acto de violencia que muchos cometemos y en el que nos vemos inmersos a partir de la indiferencia y la desatención, me refiero a ignorar, pero… ¿ignorar qué?, ¿ignorar a quién?, ¿ignorar cómo?

Ignorar es obviar, hacer de cuenta que no vive, que nunca ocurrió, que no existe, que ha desaparecido, que no está, pero sí está, sabes que está pero huyes de eso, ya sea a nivel consciente o es tu inconsciente el que guarda la memoria de lo que quisiste o decidiste ignorar.

A veces crees que lo olvidaste o tal vez creíste que por haberte ido lejos ya todo se habría esfumado, pero sigue allí en tus células, en tu sentir, en tu pensamiento, en esa actitud que no abandonas, en esas dinámicas que se repiten, en esa añeja tristeza que no te deja en paz.

Esas verdades silenciosas que siempre callamos son fuerzas que arrastran, a veces hasta derrumbarnos, que te hacen vivir con culpabilidad tu éxito, y que si las rompes, te harían sentir infiel al sistema familiar, social o cultural, sin importar que estás siéndote infiel a ti misma.

Te fuiste físicamente de un lugar creyendo que estabas haciendo un exilio emocional pero ocurre que se te olvidó hacer la mudanza interna, evadiste todo tipo de contacto, de información, hiciste una aparente despedida sin haber cerrado el ciclo adecuadamente, puede que al irte muchas cosas hayan cambiado, pero algo dentro de ti quedó intacto y ni el tiempo ha podido borrarlo.

¿Pero qué pasa cuando el ignorar se lo aplicas a otra persona? La violencia tiene su punto focal cuando ignoras al otro, cuando minimizas, cuando invalidas, cuando desconoces, cuando no consideras o no reconoces al otro, cuando usas palabras descalificadoras porque fue algo que volviste costumbre ya que así fuiste tratada a nivel familiar y social.

Hay que reconocer que todos venimos de familias profundamente violentas, lugares donde se vivieron violencias sutiles, expresas y hasta contundentes, violencias pasivas como lo es el ignorar que muchas veces por estar tan reprimida pudo en cualquier momento perder su cauce y volverse luego una violencia activa y destructiva.

Si el ser que más me ama me ignora, yo codifico el ignorar como un síntoma de amor porque no es un acto ajeno y mucho menos desconocido. Alguien me ignoró, por ende yo voy a ignorar a alguien más.

El que ignora y el ignorado pasan a ser el maltratado y el maltratador, entran en una frecuencia perfecta para hacer de esto una dinámica frecuente, así que dejar de lado al otro es una forma de entender al amor, mientras que el ignorar se convierte en esa gotera que no destruye de una vez pero erosiona poco a poco la relación.

Cuando la mejor defensa es ignorar al otro estamos en un terreno violento, si yo asumo y no pregunto estoy siendo violenta, si para poder ejercer una notoriedad necesito de ese estado de violencia donde te tengo que obviar, he convertido entonces el ignorar en un maltrato.

Un ser que permanentemente te ignora te hace recordar con qué tanta frecuencia te ignoras a ti misma, cuando te dejas de lado alguien más te lo hace saber, pero no alguien cualquiera, ese alguien te importa mucho precisamente para que el aprendizaje llegue de forma directa, es para comprender que el obviarte lo tienes muy reprimido y es por ello que atraes seres que te lo hacen ver para que lo puedas hacer consciencia.

La violencia es un problema cultural. Todos somos violentos, solo que hay personas que tienen su violencia bien identificada y la logran manejar, pero hay personas que no tienen consciencia de su violencia y la viven negando, y personas que la usan para empoderarse y no saben de qué otra forma pueden actuar.

Si eres muy pacífica, pero te vives ignorando o te encanta ignorar a los demás, si eres sosegada, tranquila y serena pero acostumbras a rechazar la opinión de otros, si luchas por los derechos de unos pero dejas de lado el merecimiento propio y ajeno, déjame decirte que eres potencialmente violenta y lo más probable es que ese ignorar se vuelque hacia ti.

Ignorar es una actitud negativa porque haciendo caso omiso te hundes y pones en evidencia el poco amor que te tienes, cuando te amas, inmediatamente te pones a salvo y el instinto de salvarse está muy ligado al amor, tal vez alguien te está haciendo mucho daño y prefieres ignorarlo, sin entender que al poner límites podrías perder los afectos de esa persona, pero comienzas a ganar amor por ti misma, respeto y ganas de reconocer a la vida en cada ser que forma parte de ella, porque la vida es tu propia vida, y cuando ignoras a alguien, solo te ignoras a ti.