Balance de fin de año


Todos hemos tenido años buenos y otros no tan buenos, de hecho llegamos a catalogar a los años de acuerdo a los acontecimientos importantes, podemos decir que el “dos mil tal” fue el de los grandes logros o que el “dos mil cual” fue el más difícil de todos, quizás terminando la primera década del siglo tuvimos gran prosperidad o padecimos muchos sufrimientos, lo cierto es que a los años le ponemos nombres y hacemos referencia de ellos cuando queremos recordar algunos sucesos, así que desde ya voy a etiquetar a este año como el año del cambio, el desapego y el desprendimiento.


Culminan estos 365 días y es como imposible no hacer un balance y reflexionar un poco sobre lo que se ha logrado y se ha dejado atrás, empezamos a verificar qué tanto nos hemos cumplido y qué sueños dejamos de soñar, particularmente este ha sido un año muy distinto para mi, con situaciones que en nada se han parecido a mi vida entera, un año que me ha mostrado el cambio como ningún otro lo ha hecho, y a pesar de que esté culminando, no lo siento como tal, porque precisamente el cambio me hace ver todo como un comienzo y no como un final.

Sin embargo, quiero que se acabe ya, y esto no quiere decir que lo esté despidiendo por adelantado, no, quiero que termine porque me ha hecho desapegarme de personas, lugares y momentos, que ya quiero que el próximo año me muestre afectos nuevos, nuevas ilusiones, nuevos reencuentros. No estoy en descontento con estos meses pasados, al contrario, siento por ellos un gran agradecimiento, pero no puedo negar que entre los cambios y el desapego termino el año haciendo un gran duelo.

Y es aquí cuando entra el desprendimiento, porque sabes que la senda que has escogido fue por elección propia y no obligada, así que te desprendes y comienzas de nuevo, teniendo presente que tu camino no tiene por qué coincidir con el camino de los que amas, y acabas comprendiendo y aceptando que crecer es también dejar ir, soltar, atreverte a llorar y sonreír para poder continuar.

El año se acaba y yo apenas comienzo, primera vez que me ocurre esto, pero si tuviera que hacer un balance solo puedo decir que desde ese primero de enero hasta la presente fecha he vivido entre la dicha que otorga lo nuevo y la desdicha que te aportan las despedidas y los desprendimientos, sentimientos encontrados creo que le dicen, pues así es como puedo definir mi sentir de un año que más que enseñarme, me ha dejado pruebas contundentes de que comenzar duele porque al culminar cierras y es preciso entonces dejar atrás hasta lo que más anhelas.

No puedo decir que ha sido el mejor año, pero tampoco puedo descalificarlo ni hacer de él un desmerito, se acabará como se han acabado los otros, pero al menos termina sin tantas expectativas pero si con mucha añoranza, sabiendo que lo diverso fue lo característico, lo novedoso fue lo reiterativo, el dejar atrás fue la constante y el comenzar de nuevo fue el objetivo.

Tal vez es que ya me estaba acostumbrando a lo cíclico, a que en las mismas fechas siempre ocurría lo mismo y que el calendario era intocable de acuerdo a sus costumbres, pero este año me ha mostrado cada mes de forma distinta, me ha dado a entender que las cosas no ocurren siempre de la misma manera y que lo único estático es el cambio constante de la vida.

Se acaba un año que de seguro no volverá a parecerse al resto de mi vida, y el cual será una referencia ineludible de mis próximas anécdotas, culminan doce meses en los que literalmente corrí para alcanzar una nueva meta, y lloré como si mis lagrimas fuesen a alcanzar lo que iba dejando en el camino.

Si tengo que llegar a una conclusión, solo puedo decir que no ha sido ni bueno ni malo, ha sido distinto, inevitable aunque quise escabullirlo, con semanas que quise alargar y días que quise recortar, episodios que dejé inmortalizados en fotos, brazos abiertos que algún día me volverán a abrazar y calles angostas por las que algún día volveré a caminar. Me alegro que se vaya y agradezco que haya sido parte de mi vida, me despido aliviando el corazón y esperando el próximo año esperanzada y buscando entre mis sueños una nueva ilusión.