Detenerse para continuar


El ruido de la vida no nos permite detenernos, la exacta cotidianidad nos dice que así como todo transcurre está bien para ella: a la misma hora el despertarnos, el mismo tiempo perdido en el tráfico, las mismas reuniones, el idéntico trajín para regresar a casa; pareciera que a la autómata estabilidad no le gustara que le muevan nada de sitio en su diario vivir.
Pero cuando te detienes y te sales de ese entorno y lo miras desde afuera, te das cuenta que por mucho tiempo lo acogiste como tu zona de confort, te mentiste por una larga temporada y te dijiste a ti mismo que allí todo estaba bien, que justo así como los días transcurrían eran perfectos para ti.


Pero te has dado cuenta que ha crecido la brecha entre donde estás y donde quisieras estar, lo novedoso era un camino que siempre postergabas por miedo a que te arrebatara lo que ya conocías, así que hacer lo mismo todos los días era más que suficiente para ti.

Si yo te preguntara ¿cuáles son tus tres grandes sueños? No quisiera respuestas como “que mi hijo se gradué”, “que mi mamá no se enferme”, “que mi esposo consiga el empleo”, no, esos no son sueños que te correspondan y tampoco dependen de ti, estoy hablando de los tuyos, de ese deseo agudo que guardas en el recóndito y te gustaría fuesen parte de tu vida.

A veces nos toca vivir los sueños de otras personas, alguien está cumpliendo sus más grandes deseos y terminamos adornándole las ilusiones, siendo parte de un escenario que no nos concierne, y eso nos termina colocando en una posición cómoda, nos volvemos satisfechos y dejamos de crecer, creemos que por vivir el sueño de alguien más, ya el nuestro se revela por añadidura.

Así que han pasado los años y el engaño se ha agigantado, nos hemos llenado de excusas cómodas, egoístas y equivocadas para permanecer en el mismo sitio por tanto tiempo, el cual no es malo, pero si no le otorga nada nuevo a nuestras vidas, es importante entonces expandir el contexto y buscar experiencias nuevas para el crecimiento y la aventura.

Hay personas con pensamientos tan retrógrados que no entienden a los sueños nuevos, cuando tú le propones nuevos retos, los critican o desalientan porque no son parte de su estructura mental y los descartan, y hasta te convencen para que tú también lo hagas. Así que si estás donde no quieres estar y haciendo lo que no quieres hacer, si tienes esperanzas y aspiraciones que aún no has perseguido, pues detente para continuar, detente y date cuenta que te cuesta salir de la zona de confort.

Lo sé, es difícil perder la paga mensual, es doloroso dejar tu país, es angustiante salir del seno familiar, es dificultoso dejar una relación que sabes te está haciendo daño, es arduo comenzar de nuevo, pero si no te hace feliz ¿por qué todavía continuas allí?

Nadie entiende a quien viaja por el mundo sin quedarse quieto, a la pareja que decidió no tener hijos, a quien lo dejó todo por perseguir sus sueños, a quien quiso cambiarse de sexo, a los que escriben poesía, a los que no hacen todo por dinero. Todo está tan supuestamente bien estructurado, que si lo haces diferente, te critican por hacerlo.

Si sabes que estás en tu zona cómoda, que luchaste por ella y no quieres perderla, está bien, pero no por ello dejes de ir en busca de otras metas, no dejes de crecer, no descartes la aventura, no te conformes con las ideas de otros, no promuevas la desdicha, no interrumpas los sueños de los demás, no critiques ni señales a quien quiso hacerlo diferente a tu modo de ver la vida.

Pero si te levantas todos los días para ir a un lugar al que no quieres ir, si te sientes atascado en una relación en la que no deseas continuar, si tus sueños no se parecen a tu entorno, es hora de detenerse para continuar, pero detenerse es comprender que aquello que vives no te llena y no te alcanza para cumplir tus sueños.

Si sabes que tu zona de confort se estancó, si entiendes que por estar allí te alejaste de lo que querías, si tu vivencia se ha transformado en un proceso automático en el que un día es casi idéntico al otro, te invito a continuar, a darle otro enfoque, a hacerlo de otra manera, a forjar un camino de bienestar y plenitud en donde llegues a ese lugar justo donde quieres estar, pero sobre todo, a comenzar a vivir tus propios sueños y no dedicarte a vivir los sueños de los demás.