Hablemos de inteligencia espiritual



En alguna lectura recalqué que tuvimos en la década pasada el auge de la inteligencia emocional y que por el proceso evolutivo del planeta la presente década le corresponde a la inteligencia espiritual. Lamentablemente muchos relacionan espiritualidad con religión, pero son muchos los espíritus y pocas las religiones, y de seguro la religión es un camino, pero no necesariamente garantiza la llegada a la espiritualidad.

Todos los seres humanos disponemos del desarrollo de una inteligencia espiritual, de hecho la ciencia ya la está reconociendo dentro de las inteligencias múltiples y muchos la consideran el tipo de inteligencia más elevada de todas.

En un mundo carente de compasión y buena voluntad, donde la ansiedad y la angustia nos llevan a una violencia desenfrenada, es preciso que cada uno comience a emprender su viaje interior espiritual, pero ¿cómo hablar de espiritualidad cuando muchos estamos enfocados en lo corporal, en el afuera? Espiritualidad es experiencia interior, es discernimiento, es identidad trascendental, lo sé, suena complicado, inalcanzable, poco probable. 

La dimensión espiritual de las personas es como una capacidad innata que puede desarrollarse cuando uno se encuentra en un entorno inteligente, creativo y estimulante, se puede ser intelectual, emocionalmente inteligente, pero no por ello espiritualmente abierto. Esa capacidad de vivir plenamente, afrontando y utilizando al sufrimiento de manera positiva, teniendo la sensación constante de bienestar y calidad de vida, es algo que solo logra quien es inteligente espiritualmente.

Si somos felices, tolerantes, creativos, con propósitos y misión de vida, podemos decir entonces que somos espirituales, si ubicamos nuestras vidas en un contexto más amplio sin limitarla por la mirada de carencias y banalidades, si estamos conscientes que hay una realidad trascendental o alternativa, si reflexionamos sobre cuestiones fundamentales de la existencia y el estado de bienestar que todos queremos lograr, estamos emprendiendo entonces el camino hacia la inteligencia espiritual.

Las personas con este tipo de inteligencia tienen la capacidad de comprender las cosas desde una profundidad que muchos otros no logran, desarrollan relaciones armónicas, asumen su responsabilidad social y con la naturaleza, tienen gusto por el silencio y la contemplación y comprenden el sufrimiento como parte del crecimiento y la evolución planetaria.

De nada nos sirve una inteligencia racional (ser muy buenos en matemática o música) si no la integramos a una emocional, y esa emocionalidad debe estar en concordancia con el bienestar interior. Si usted ha llegado a cuestionar el significado de la vida o se ha preguntado ¿quién soy? o ¿por qué estoy aquí? Con ganas de tener una perspectiva más significativa o si ha llegado a sentir que lo tiene todo pero siempre falta algo, que hay un extraño vacío, un sin sabor, un sin sentido, que no logra una profundidad en las relaciones amorosas, familiares, laborales, es preciso detenerse y buscar respuestas internas que el tiempo y la experiencia nos van regalando y se vuelven luego inteligencia espiritual.

Todos estamos conectados en un plano espiritual y lo que estamos haciendo aquí está repercutiendo en otro lugar, y viceversa, es importante sentirnos parte del todo, sabernos conectados, participes de un drama más grande, tener sentido de pertenencia, aceptando nuestro lugar en el mundo, valorando la diversidad humana, ya que la inteligencia espiritual lleva implícita el perdón, la gratitud, la humildad y la compasión.

Les cuento que últimamente me ha dado por detenerme y ser más observadora, he tenido pequeños instantes de revelación absoluta, pero muy fugaces, son como puertas de entendimiento que se me abren pero vuelven a cerrarse, se desvanecen, he optado por una reconfortante soledad y me he dado permiso para irle despacio a la vida y ser más contemplativa, con el propósito de recoger mis emociones e ir hacia una espiritualidad que me determine.

Este mundo se ve necesitado de una educación espiritual, y creo que en primera instancia debemos buscar nuestro talento, nuestras motivaciones íntimas, cuántos de nosotros creemos estar en el lugar equivocado, cuántos sintiendo pasión por su trabajo, cuántos solo cumpliendo horarios. Un comportamiento compasivo como característica actitudinal de una persona con inteligencia espiritual es lo que todos necesitamos. 

Muchos hablan del vacío que sienten, pocos saben cómo llenarlo. Podemos empezar por sanar las heridas internas, por tener una buena disposición y observarnos, nos hemos maltratado emocionalmente durante mucho tiempo, si comprendiéramos que todo lo que nos ha tocado vivir es solo nuestro, los otros solo fueron intermediarios para que ocurriera el aprendizaje, así como nosotros hemos sido mediadores de sufrimiento en la vida de otros, podremos ir abriendo la perspectiva de la inteligencia espiritual.

El cuerpo debe traducir nuestra vitalidad y paz mental, sin importar la etapa de vida en la que nos encontremos ni la edad que tengamos. Casi todos queremos lo mismo: sentirnos bien y encontrar un equilibrio emocional, más allá de lo racional o escépticos que algunos puedan ser, el solo hecho de que le satisfaga el olor del café y tome su tiempo para degustarlo, o se detenga en una esquina porque la brisa ha tocado su alma, o se dé cuenta cuando las personas caminan sin quererse y le dé ganas de ayudarlas, quiere decir que lo espiritual hace presencia aunque algunos no se percatan, sabiendo que hay muchas personas aparentemente calmadas, pero con grandes tormentas emocionales en su interior, intelectuales, pero poco espirituales.

Podemos ser inteligentes y aplicados, con actitud positiva y adoptando decisiones correctas, incluso podemos estar motivados e ilusionados con la vida, pero sabemos que hemos alcanzado una inteligencia espiritual cuando hemos desarrollado una sensibilidad especial por la vida, cuando tenemos el corazón abierto, la mente iluminada, el alma inspirada. Y para usted ¿qué es espiritualidad? Si pretende refutar todo lo aquí escrito y decir que espiritualidad es Dios, pues déjeme decirle que Él es el tesoro escondido que todos llevamos dentro, por eso siempre les indico que el camino es interno.