Seamos agradecidos



Cuando usted le abre la puerta al agradecimiento la vida lo ayuda a soltar. Se agradece lo que se tiene, desde el primer aliento de la mañana, hasta el cansancio de la noche que le permite sentir que su cama es el reconfortante lecho y recompensa de su cuerpo y mente. Se agradece lo que se tuvo, desde lo material hasta lo emocional, todo fue un camino que se fue trazando para llegar hasta donde estamos, teniendo en cuenta que para que algo nuevo llegue, debemos estar claros que algo se debe ir, así sean personas o lugares, todos estamos de paso, y los espacios nos albergan durante este instante de vida que vivimos, sea bueno o sea malo, todo pasa, todo ocurre, todo acaba, todo cambia, todo fluye.

Permítase ser una persona agradecida, sabiendo que todo es un aprendizaje y que cada ser humano que pasa por nuestra existencia es un maestro que nos deja grandes lecciones. Las amistades nuevas y los antiguos amores, los seres más cercanos a nosotros y aquellos que están más lejos, los que nos dieron su mano y a los que pudimos ayudar a compartir la vida, todos van modelando cada experiencia obtenida y formando parte del historial de nuestros años, de los buenos y malos momentos, de las épocas memorables y de aquellas más sufridas.

Cada etapa dolorosa de vida amerita un agradecimiento, un reconocimiento por su llegada y permanencia, así que sin ser la víctima de los eventos dolorosos, reconozca cada aprendizaje que ha obtenido, luego de lo desagradable vivido, entienda que eso le ha permitido estar ahora donde la vida le ha abierto las posibilidades, así que es preciso agradecer cada trabajo, cada dolor, cada alegría, cada espacio, cada refugio, cada cosa que pasó por nuestras manos y lo que con ella pudimos construir.

Las personas que hemos amado y las amistades nuevas, así como las viejas, forman parte de un compendio de agradecimiento de vida. Todos dejamos huellas en la vida de todos, sean efímeras o permanentes, pero al fin y al cabo huellas. En algún lugar del mundo alguien está agradeciendo su presencia en ese espacio de vida que usted tocó. Alguien nos ha reconocido el haber estado allí, justo en ese momento de desconsuelo o de alegría, alguien agradece el daño que pudimos haber causado, porque han obtenido algún aprendizaje, y nuestro comportamiento pudo haber sido un empujón para llegar hasta donde están. Con esto no se están justificando las malas acciones, sólo es un caer en cuenta lo agradecidos que podemos estar con cada acontecimiento, y así poder dar el siguiente paso a una nueva experiencia de vida, sin llevar atascado al pasado, y mucho menos, un pasado que no ha sido procesado, elaborado y agradecido. 

Puede que usted sea una persona de paz y alegría para todos, pero hay alguien en particular que a usted lo irrita y logra sacarlo de sus casillas, lo invito a ver a esa persona, no como un enemigo o un contraste suyo, sino como un maestro, un aliado, que refleja de usted cosas que no ha podido ver y que se refieren a la relación que lleva con usted mismo. Haga una lista de todo lo que le disgusta de esa persona, y luego, resalte o marque dónde usted se ve reflejado. Es un ejercicio muy sencillo, pero muy revelador, ya que el problema que nos creamos con otras personas, lo estamos creando desde nosotros, así que si usted logra ver el reflejo, ya está comenzando su trabajo de comprensión. Agradezca la presencia de esa persona en su vida, acéptela o descártela, y si ha decidido descartarla, no deje que se vaya sin haber aprendido.

No juegue a que le huye a la vida, a que olvida con gran facilidad, a que no hay nada que agradecer. Cuando cree que escapó de un lugar para no afrontarlo, ese algo o ese alguien se repetirán en otro espacio de vida, con otro escenario, otro rostro y otro nombre, y lo inconcluso se redundará hasta que se procese dentro de cada uno el debido aprendizaje. Procesar es no quedarse atascado en un sentimiento que ahoga, que nos deja atrapados en rencores permanentes, odiando a personas que ni se enteran que están siendo odiadas, teniendo enemigos internos que viven solo en nuestro interior, sin que ellos tengan la menor idea de cuántas veces pueden estar siendo pensados al día. Se ha llegado a preguntar ¿cuántas heridas nos pueden estar albergando? ¿Cuántas lágrimas llevarán nuestro nombre?

Agradecer es un verbo que se conjuga perfectamente con todos los tiempos del vivir. Cuando el agradecimiento es parte del sentir, se puede mirar al pasado aceptando cada acontecimiento como espacios fructíferos que se dieron para haber creado el escenario del hoy. Se puede agradecer el presente sin la necesidad de detenerse en la carencia, en lo no logrado. Se puede agradecer el futuro, no con la esperanza de que algo llegará, sino con la certeza de que ese algo ya es para mí, para usted. Pero hay que ser muy cautelosos cuando agradecemos el futuro, ya que la petición de lo que el presente quiere, puede que cambie su perspectiva en otro momento de vida, ya que las prioridades tienden a ser cambiantes y volubles de acuerdo al momento de vida que nos esté ocurriendo, el cual puede hacernos cambiar las esperanzas e ilusiones que creemos pueden ser permanentes.

Agradecer es aceptar, y por ende, perdonarnos por todo lo que hemos hecho, dicho o pensado que viniera de afuera y permitimos perturbara lo de adentro, lo que nadie está viendo y solo nosotros sintiendo, y nos acongoja, nos irrita, nos molesta, nos atormenta, nos fastidia, sin darle otra forma de sentirlo, de vivirlo, de aceptarlo y sanarlo. 

Todos llegamos, todos nos vamos, estamos de paso en la vida de todos, cambiamos vidas y otros se encargan de cambiar la nuestra. Haga un recuento de las personas importantes y relevantes de su vida, organice a cada una por etapa y por tiempo, algunos siguen, otros ya se fueron. Lo mismo hacemos nosotros, tocamos y nos vamos, dejamos corazones heridos, o corazones que aún nos siguen queriendo. Agradezca el amor que le brindaron y el que le dejaron de dar, el abrazo otorgado y las veces que le dieron la espalda, aprendamos a vivir sin aquellos que han sabido vivir sin nosotros, agradezcamos sin rencor, sin espinas. Continuar por este transitar con la sensación de que todo está limpio adentro, que el agradecimiento se encargó de limpiarlo, de sanarlo, y así podremos estar siempre emocionalmente presentes.

La vida no es lo que está ocurriendo al otro lado, ni lo que esté pasándole a otras personas, la vida es este presente contundente, lleno de instantes y posibilidades, esta lectura, esa canción que está escuchando, ese recuerdo que se asoma por su memoria, esa persona que también quisiera leyera esto, esa foto que contempla de viejos recuerdos, es el color de la ropa que lleva puesta, es ese respirar inconsciente que no percatamos, pero que nos llena de una inmensa energía.

Quien agradece sabe buscar en lo acertado y encontrar un camino prospero y lleno de vitalidad y buena vibra, así que agradezco su lectura y mis palabras dichosamente encontradas, las cuales espero nos lleven a una nueva actitud y mucha gratitud, que son espacios de refugio para los tiempos de angustia y desconsuelo, lugares donde albergaremos todas nuestras emociones, esperanzas y sueños. Agradecer nos deja en el lado del camino donde se puede contemplar la vida con la conciencia limpia y el corazón en paz. Y si la vida en este momento es dulce, diga gracias y celebre, y si es amarga, diga gracias y crezca.